www.elmundofinanciero.com

La gran mayoría silenciosa

La gran mayoría silenciosa
Ampliar

· Por Rafael Belmonte, Diputado al Congreso por Sevilla, Grupo Parlamentario Popular

martes 10 de febrero de 2026, 11:05h

Hay imágenes que, por su fuerza simbólica, valen más que mil palabras. A mí, una, se me quedó grabada hace poco. Fue en el Congreso de los Diputados, el día en el que el Decreto antidesahucios del gobierno fue tumbado. En la grada, una activista de izquierdas gritaba protestando y haciéndose notar. A su lado, una señora, callada y digna, presidenta de una plataforma antiocupación, observaba prudente la escena. Yo tengo claro para quién trabajo y a quién quiero representar. Siempre me gustó mucho el discurso de Nixon apelando a la Gran Mayoría Silenciosa. Y hoy más que nunca se hace preciso luchar por quienes sufren en silencio los excesos de un Ejecutivo como el de Sánchez, que no vela por los intereses de la mayoría silenciosa, sino por los de las minorías ruidosas, provocadoras y chantajistas que lo tienen maniatado y que lo han convertido en un gobierno títere de intereses espurios y completamente ajenos al bien común.

Rafael Belmonte, Diputado al Congreso por Sevilla, Grupo Parlamentario Popular.
Rafael Belmonte, Diputado al Congreso por Sevilla, Grupo Parlamentario Popular.

El PSOE actual ha dejado de ser un partido mayoritario no sólo electoralmente sino ideológicamente. No sólo es que pierda las elecciones, es que ha perdido la vocación política de representar a la mayoría. Lo dijo hace poco el propio Felipe González. Y en esa evolución hay una razón táctica evidente, pero probablemente hay también una razón más de fondo. La razón táctica es obvia: necesita el apoyo de las minorías radicales para poder mantener vivo su Gobierno Frankenstein y, lo peor, es que cree que va a seguir necesitándola en el futuro para cualquier posibilidad de gobierno futuro en casi cualquier administración. Esto nos enlaza con la razón de fondo: el socialismo está cada vez más alejado de las preocupaciones y de los intereses de la mayoría. Su apuesta política son las minorías.

La izquierda contemporánea ha desplazado progresivamente su eje desde la representación de una mayoría social definida por condiciones materiales compartidas hacia la defensa prioritaria de demandas particulares de minorías, muchas veces formuladas en términos identitarios y excluyentes. El resultado es una paradoja profunda: en defensa de las minorías, y habitualmente de las minorías más victimizadas y furibundas, y por ello sobrerrepresentadas y mimadas, la izquierda cada vez está más lejos de esa mayoría a la cual dice servir y más lejos de esa igualdad que dice promover, convirtiéndose en parapeto de intereses radicalmente egoístas, injustos y anti-igualitarios, como los de los nacionalismos radicales.

Lo peor es que con este deslizamiento no sólo lesiona sus supuestas bases ideológicas, relacionadas con la igualdad, sino las propias bases de la democracia, cuya esencia, por más que le pese a algunos, no reside en el gobierno de las minorías, tolerante con la mayoría, sino en el gobierno de la mayoría tolerante con las minorías. Hoy, los intereses representados por el PSOE, por este PSOE de Sánchez, son los intereses del nacionalismo supremacista, del movimiento ocupación, del sindicalismo y el activismo civil más furioso y vociferante y de la izquierda radical que tiene su modelo en las dictaduras comunistas.

Frente a esta deriva, es urgente reivindicar sin complejos la legitimidad democrática de la mayoría silenciosa: de quienes cumplen la ley, trabajan, pagan impuestos y no gritan, pero sostienen el país. De quienes trabajando, ahorrando e invirtiendo, lograron hacerse con un patrimonio de dos, cuatro o seis viviendas, las que sean, y no merecen que nadie pueda ocupárselas impunemente, como si haber dedicado ese ahorro a comprar acciones, oro o bitcoins fuese más legítimo, noble y fecundo socialmente para el país.

Gobernar para la mayoría no significa ignorar a las minorías, sino integrarlas sin permitir que secuestren el interés general. La democracia no se fortalece cuando se premia al que más ruido hace, sino cuando se protegen los intereses de la mayoría y los derechos y libertades fundamentales de todos. Recuperar esa vocación mayoritaria de la acción política me parece que es una de las prioridades fundamentales que habrá que acometer en la España post-Frankenstein.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)
Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
0 comentarios