Los últimos lustros han sido los del avance de las identidades inventadas, las de las relaciones a través del plasma, las del sexo virtual. No sabemos lo que somos o peor aún, no queremos saberlo.
De los avatares en los juegos online o de las identidades ficticias a través de las Redes Sociales para ocultar nuestra miserable identidad personal, hemos saltado a una escala superior y más ridícula aún.
Tengo un amigo que afirma que Disney hizo mucho daño en nuestras conciencias porque comenzamos a contemplar a los animales como si fueran humanos.
En los últimos años, las redes sociales han dado lugar a una serie de subculturas cada vez más extravagantes, donde la búsqueda de atención y la confusión identitaria se disfrazan de "expresión personal". Una de las más ridículas es la de los llamado therians: personas que afirman identificarse como animales no humanos, ya sea espiritualmente o psicológicamente, pero sin pretender una transformación física real.
Saben que tienen cuerpos humanos, la mente lo dudamos, pero insisten en que su "esencia" es la de un lobo, un gato o incluso un gusano. ¿Suena estúpido? Porque ciertamente esta tendencia lo es, aunque no podamos concluir que esta tendencia no es más que una forma de escapismo infantil elevada a identidad "profunda".
El término "therian" proviene del griego "therion" (bestia) y "anthropos" (humano), refiriéndose a una supuesta conexión espiritual o mental con un animal. No son lo mismo que los furries, que suelen ser fanáticos de personajes antropomórficos y se disfrazan por diversión o expresión creativa. Los therians van más allá: creen que en una vida pasada fueron animales, experimentan "recuerdos" de cazar o volar, y adoptan comportamientos como ladrar, maullar o usar máscaras de animales en público. Es común entre adolescentes, especialmente aquellos con autismo o problemas de integración social, que usan esto como una forma de diferenciarse o buscar comunidad.
En plataformas como TikTok o X (antes Twitter), los therians comparten videos donde se comportan como animales, afirmando que es parte de su "identidad intrínseca", similar a la sexualidad o el género. Pero a diferencia de identidades reales basadas en biología o experiencias humanas universales, esto es pura fantasía. No hay evidencia científica de reencarnación animal ni de "almas bestiales" atrapadas en cuerpos humanos. Es solo una excusa para actuar de manera infantil sin consecuencias.
Y claro, eludir las responsabilidades que tiene ser Humano.
Muchos psicólogos coinciden en que ser therian no es un trastorno patológico en sí mismo, siempre y cuando no cause distress. Sin embargo, en la mayoría de los casos, parece ser una reacción a la inseguridad adolescente o a entornos donde se sienten invalidados. Críticos lo ven como una "estupidez" porque reduce la complejidad humana a un rol animalesco simplista. En Reddit, por ejemplo, usuarios argumentan que es "ridículo" pretender una conexión espiritual sin base, y que solo sirve para evadir responsabilidades reales. Otros plantean que puede ser ya una enfermedad social colectiva.
Desde una perspectiva religiosa, algunos lo consideran un peligro espiritual: creer que eres un animal atrapado en un cuerpo humano es una forma de idolatría o posesión demoníaca disfrazada. Otros lo asocian con la cultura "woke", donde cualquier identidad absurda se valida para evitar ofender, llevando a demandas ridículas como baños para "therians" en escuelas. En Hispanoamérica, donde el fenómeno ha explotado recientemente, videos virales muestran a jóvenes actuando como animales en público, generando burlas masivas en redes.
Y podríamos llegar a vivir situaciones de personas que para rematar su "complejidad" terminan por impalntarse cuernos o alargarse las orejas para parecer burros, igual que aquella persona que se tauó y mutiló su cuerpo y manos para parecer un reptil o un extraterrestre. Nada escapa a las mentes perturbadas.
En X, las opiniones son divididas pero mayoritariamente críticas. Un usuario lo compara con un "cosplay común y corriente" elevado a identidad seria, mientras otros lo llaman "estúpido" e "inseguro". Incluso en México, madres comparten videos de therians con incredulidad, viéndolo como una "moda molesta”.
Todo ello no deja ser más que una evidencia de lo absurdo de nuestra sociedad: ¿se imaginan hacer frente a fuerzas de los los talibanes con una camada de personas que se creen gatitos?
Estudios sobre "therianthropy clínica" lo clasifican como una delusions monotemática, similar a creer que eres un lobo (licantropía), pero en versiones no clínicas es solo identificación voluntaria. No hay pruebas de que sea innato; es aprendido de internet. Los vikingos llegaron a crear los berserkers, unos guerreros de élite famosos por luchar en un estado de trance furioso (berserkergang), descrito como una furia incontrolable, ignorando el dolor y el peligro. Etimológicamente, significa "camisa de oso" (del nórdico berr y serkr), ya que a menudo combatían vistiendo pieles de oso o lobo, dedicados al dios Odín y creían llegar a se ciertamente animales y se comprotaban como tales. Su salvajismo era temido, y creerse animal puede derivar también en un comportamiento asocial, de violencia extrema o con falta total de escrúpulos.
Esta tendencia puede tener además un gravísimo impacto en niños y adolescentes por el ejemplo improcedente: muchos padres reportan lógicamente disconformidad cuando sus hijos de 9 o 14 años se declaran therians, viéndolo como una fase influenciada por redes sociales. En lugar de fomentar madurez, promueve regresión a comportamientos infantiles. Otros padres no corregirán a sus hijos y les hará gracia que su hijo se comporte como un perrito.
Mientras algunos se burlan de religiones tradicionales, los therians exigen respeto por su "espiritualidad animal". Críticos lo ven como un ataque a la hegemonía cultural occidental, pero en realidad es solo narcisismo.
La tendencia merece burla, en la historia circula la leyenda de que Nerón sentaba a su caballo en los fastos de sus almuerzos imperiales, junto a tribunos y senadores. Y lo trataba como si fuera uno más. Es probable que alguno de nosotros tengamos lamentablemente que sentar a uno de nuestros propios hijos a la mesa mientras emite rebuznos.
Qué tristeza la de los padres que tengan que padecer que su hijo no solamente no estudia y no trabaja sino que además se conforma con emitir los ladridos de un perro: es el síntoma de una Sociedad muerta y sin futuro, que prefiere recibir las patadas del perro que propinarlas a sus enemigos.
Los therians representan lo peor de nuestra era contemporánea: identidades fabricadas para llenar vacíos emocionales, amplificadas por algoritmos que premian lo extravagante, donde las relaciones humanas se han simplificado o extinguido hasta convertirlas en la del gusano. No cabe duda de que se trata de una enfermedad mental colectiva, grave y peligrosa. Todo ello tiene además una conexión con eso que queremos ser, como las celebrities e influencer, que nos parece que viven solamente la vida que se ve por las redes sociales son entrar al detalle de sus ilusiones o desesperanzas. Nuestras vidas han quedado simplificadas a las pantallas de móviles o tabletas y esa es ahora nuestra única forma de comunicación con el mundo exterior. Las consecuencias pueden ser gravísimas y atrofiar incluso nuestra manera de desarrollarnos como personas, de alimentarnos o de mantener relaciones sexuales, más bien asexuales, donde las personas puedan terminar practicando sexo exclusivamente como animales y sin sentimientos.
Creerse animal es una patología gravísima que elude nuestras responsabilidades con nuestros congéneres: los humanos tenemos que tener sentido de la defensa de lo colectivo, que empieza por nuestra familia, continúa en nuestra ciudad y comarca y se extiende más allá. Los humanos ni somos gusanos ni perros, somos humanos y nos alimentamos de animales, no al revés.
Es hora de crecer, convertirse otra vez en la persona amada por alguien y dejar las máscaras en el armario.
No sé si querará entre nosotros alguna cabeza sana.
Quizás la solución es que nos empiecen a aplicar a todos los supuestos Derechos de los Animales en vez de los Derechos Humanos y con eso acabaríamos con la tontería.
Es decir, cadena y jaula.