La Moncloa está okupada por un sátrapa que no duda en afirmar que puede gobernar sin el Poder Legislativo y que no dudó en cerrarlo junto al Poder Judicial en 2020, inconstitucionalmente.
Pedro Sánchez emula a los históricos socialistas que llegaron al poder por vías democráticas y que, manipulando las herramientas jurídicas, se hicieron con el poder autocrático: Mussolini, Hitler y Chávez.
¿A cuánto estamos de que el del Falcon tire de decretos ley, unos cuantos más, para volver a cerrar las Cámaras Legislativas con la excusa, por ejemplo, de salvar a los españoles de la ultraderecha? La obligatoria sanción legislativa de esos decretos no tendría lugar porque ya no existiría El Congreso.
Pero y además, ¿por qué no aprovechar el viaje para, ya sin Cámaras Legislativas, hacer un referéndum, manipulado por supuesto, sobre la III República y erigirse él como Jefe del Estado?
Cierto que habrá lectores que estén pensando: ya está el Sigfrid con sus delirantes excentricidades.
Y respondo: ¿cómo son de excéntricas mis excentricidades, mucho más o mucho menos excéntricas que cómo calificarían el relato de los viajeros del tiempo quienes les escucharan?
Porque, ¿de qué lado está el que promocionó su carrera política gracias a los prostíbulos, con menores, de su suegro? El autócrata español está del lado de la dictadura de China, de Cuba, de Irán, de Venezuela, con los terroristas de Hamás, con los asesinos de ETA y con un prófugo de la Justicia española que le dicta el camino a seguir; el presidente del Gobierno de España está con los encubridores de agresiones sexuales a mujeres, con quienes sacan de las cárceles a violadores y pederastas y apoyando el burka. Los españoles de 2026 padecemos la situación más excéntrica y esperpéntica de los últimos 90 años.
Pero, no quiero extenderme porque son las nueve y no he cenado.