Los visitantes podrán experimentar sensaciones únicas en espacios como la el Agua Flotante, una instalación en la que el agua parece fluir hacia arriba desafiando la gravedad; la Sala Amarilla, que elimina el color del entorno y transforma la percepción visual; la Sala del Silencio, un espacio donde incluso los sonidos más pequeños se vuelven protagonistas; y la Ciudad en la Oscuridad, un recorrido en el que la ausencia de luz obliga a confiar plenamente en el resto de los sentidos.
“A diferencia de los museos tradicionales, aquí la experiencia está por encima de la explicación. No le decimos al visitante qué debe sentir; creamos entornos en los que la curiosidad se convierte en el motor del descubrimiento”, explica Eduardo García, General Manager del Museo de los Sentidos de Madrid. “Queremos que cada persona salga con nuevas preguntas sobre cómo percibe el mundo que le rodea”.
El proyecto ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar formado por creativos, ingenieros y especialistas en comportamiento humano, que aplican el conocimiento científico para diseñar experiencias memorables y accesibles.
Concebido para todos los públicos, el museo ofrece una experiencia intergeneracional que conecta con niños, jóvenes y adultos a través de un lenguaje universal: la curiosidad. Además, contará con programas educativos para colegios, actividades de team building para empresas y la posibilidad de organizar visitas guiadas, celebraciones y eventos privados en un entorno inmersivo y fuera de lo convencional.
Ubicado en el número 5 de la calle Virgen de los Peligros, en pleno centro de la ciudad, el Museo de los Sentidos llega a Madrid como nueva sede de una red internacional de espacios inmersivos nacida en 2016. El Museo refuerza así su presencia en el sur de Europa con una propuesta que encaja con el dinamismo urbano y la relevancia cultural de la ciudad, consolidada como referente del ocio familiar y del turismo urbano.