A modo de referencia, el bono alemán a dos años aumentó 62 puntos básicos en marzo, hasta el 2,62%, mientras que el de cinco años subió 48 puntos básicos, hasta el 2,73%. En paralelo, los diferenciales del crédito de alto rendimiento europeo se ampliaron en 75 puntos básicos, hasta alcanzar los 349 puntos básicos a cierre de mes. Como resultado, los rendimientos han repuntado de forma significativa en el conjunto del universo crediticio.
Este ajuste ha devuelto el atractivo a los distintos segmentos de crédito desde una perspectiva de inversión a largo plazo. En particular, los segmentos de mayor riesgo, como el high yield y los instrumentos AT1, ofrecen nuevamente rentabilidades superiores al 6%.
En este contexto, mantener los títulos de deuda hasta vencimiento permite al inversor aislarse, en gran medida, de la incertidumbre macroeconómica a corto plazo y capturar el rendimiento actuarial como rentabilidad anualizada. A nuestro juicio, los niveles actuales ofrecen una compensación razonable frente al riesgo inflacionista y al riesgo de crédito en los próximos años.