“Aunque idiomas como el inglés o el francés siguen siendo prioritarios, su popularidad los hace parecer más alcanzables. El chino, en cambio, sigue viéndose como un reto complejo, y esa percepción de dificultad actúa como freno: muchas personas ni siquiera se plantean aprenderlo, a pesar de su creciente relevancia”, explica Yolanda del Peso, portavoz de Preply.
Según estadísticas de Preply, el chino mandarín apenas lo habla el 1,7% de la población en España. Un porcentaje muy bajo que refleja la importancia que tiene para las empresas poder contratar a personal capacitado para desenvolverse en dicha lengua. Sin ir más lejos, datos internos de la compañía reflejan que es el cuarto idioma con más nuevos estudiantes en el último año con un crecimiento del 9%, superando al español y al francés.
En mercados como el norteamericano, además, se sitúa como el sexto idioma más estudiado. “China es una potencia mundial y sus empresas no paran de crecery de expandirse. Saber chino es una ventaja muy notable en términos laborales y en el sector hay cierta urgencia por incorporar a profesionales que sepan chino”,detalla Del Peso.
El chino, explican desde la compañía, no es una lengua fácil. Sus datos recogenque es el idioma en el que los alumnos invierten una mayor dedicación, lo que refleja la dificultad que supone. Sin embargo, la rentabilidad laboral y las proyecciones de crecimiento lo hacen una apuesta muy útil y poco arriesgada.
“El reto está en que, a diferencia de otros idiomas más cercanos, el chino presenta estructuras y sonidos menos familiares para muchos estudiantes. Por eso, el acompañamiento personalizado es clave: contar con un profesor ayuda no solo a avanzar más rápido, sino también a ganar confianza y evitar que la dificultad inicial se convierta en una barrera.”, concluye Del Peso.