El acto fue introducido por el periodista Xabier Fortes y se retransmitió en directo por el canal de YouTube de Nueva Economía Fórum. Concluida su exposición, Picardo respondió a preguntas de los asistentes y reiteró que Gibraltar “está abierto para los negocios con España”.
Para muchos analistas, todo lo que perpetúe el actual estatus de Gibraltar es contribuir a su sostenimiento, y esas son las principales críticas que vienen a este acuerdo. Y otra cuestión no menos importante es que Gibraltar es aún la única colonia que aguanta en todo el territorio del continente europeo, algo insólito y claramente anacrónico. Una colonia que procede de una rara anomalía mantenida del Imperio Británico, cuando Inglaterra y España se disputaban el control del orbe.
El proceso ha sido largo y complicado, precisamente por tratarse de un territorio colonial que no va a resolver los desequilibrios que existe en el Campo de Gibraltar y ene todo el área de la Línea: no hay previsión de equiparación fiscal para los bienes, carece de efectos sobre el sector servicios y no iguala las condiciones para la creación de empresas a uno y otro lado de la verja. Entre otras cuestiones porque Gibraltar pertenece al Reino Unido y eso es ya imposible porque no forma parte de la Unión Europea. Pero el Reino Unido tampoco impulsó esta equiparaciones cuando era miembro de la UE, por lo que debemos perder toda esperanza de que lo haga en un futuro.
En suma, el Reino Unido debería comenzar de una vez por contemplar la viabilidad a un proceso de descolonización que ya impulsó hace décadas en otros continentes, como África, y recientemente tuvimos ocasión de contemplar la transferencia definitiva de la colonia británica de Hong Kong a la soberanía de China. El proceso de descolonización tendría que pasar necesariamente por una consulta a los “llanitos”, pero es un proceso que se debe considerar irreversible por la perpetuación de injusticias que el concepto de colonia supone tanto para España como para los propios habitantes de “La Roca”.
En una intervención upbeat y de intenciones positivas, el líder gibraltareño subrayó que el tratado “reconoce el desacuerdo sobre la soberanía desde el primer momento, pero traza un futuro de prosperidad compartida para todo el Campo de Gibraltar”. Picardo insistió en que el acuerdo es “el único posible” y replicó a quienes, desde la derecha y la extrema derecha españolas, critican que España “cedió” o que se podía haber obtenido más: “Nadie en su sano juicio puede pensar que había otra salida”, afirmó, calificando a los críticos de “cantamañanas”. Picardo también insistió en que debemos orillar las diferencias y trabajar en “lo que nos une”.
Inquieta que el pivote del relato gibraltareño coincidiera con las posiciones del gobierno de España en cuanto a señalar a la “derecha” o a la “extrema derecha”, siendo que la reclamación de Gibraltar no se sustenta en posiciones ideológicas sino que es un contencioso histórico que se remonta siglos atrás, mucho antes de que nacieran las ideologías tal y como las conocemos hoy.
Picardo escurrió además el bulto cuando periodistas y asistentes lanzaron sus preguntas. No aclaró quién va a ganar con la apertura de la verja, aunque afirmó que “la gente”. También eludió responder acerca de las gigantescas diferencias fiscales, siendo que Gibraltar es considerado un paraíso fiscal cuya desregulación y falta de control nada tiene que ver con lo que ocurre en España. Tampoco claró como se podrían necesitar trabajadores españoles ni tampoco empresas españolas, si la apertura de la verja beneficiaría en algún tipo de transferencia hacia la economía Española.
Uno de los mensajes más contundentes fue el fin de las barreras físicas: “Se acabó la verja”. El ministro principal confirmó que la eliminación de todos los controles físicos entre Gibraltar y España comenzará antes del 15 de julio de 2026, fecha en la que entra en vigor la aplicación provisional del tratado. Gibraltar se integrará en el espacio Schengen con controles armonizados en aeropuerto y puerto (a cargo de las autoridades gibraltareñas y la Policía Nacional española), y aplicará un impuesto equivalente al IVA (iniciando en el 15 % y convergiendo en tres años).
Picardo enfatizó que el tratado prioriza a las personas por encima de la política: “Cuando me preguntan quién se beneficia más, Gibraltar o España, respondo: la gente”. Destacó los beneficios para los casi 300.000 habitantes del Campo de Gibraltar, con libertad de movimiento de personas y mercancías, y una zona de prosperidad compartida que pone fin a “desigualdades y distorsiones del pasado”.
Sobre la soberanía, el gibraltareño fue claro y recurrió a una referencia británica: citó las famosas tres palabras de Margaret Thatcher ante el Parlamento Europeo (“No, no, no”) para rechazar cualquier cesión o soberanía compartida. Reconoció, no obstante, que la postura española sobre el Peñón “no le es simpática”, pero dejó claro que el objetivo del acuerdo es la coexistencia, no resolver el contencioso histórico. Pero Picardo no abordó nada acerca del necesario proceso de descolonización que el Reino Unido tendrá que abordar en algún momento.
La intervención de Picardo se produce solo un día después de su reunión bilateral con el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, en el Palacio de Viana, donde ambos avanzaron en los puntos de implementación del tratado. Fuentes cercanas al ministro principal calificaron su presencia en el Foro Europa como “una venganza dulce” por el veto de 2015, aunque Picardo prefirió enfocarse en el futuro.
Con esta intervención, Fabián Picardo no solo cerró un capítulo personal, sino que dejó clara la nueva etapa: del conflicto a la colaboración pragmática, del cierre fronterizo a la prosperidad compartida. Picardo aprovechó la ocasión para asegurar que tras este mandato no se volverá a presentar para ministro principal y que volverá a sus tareas jurídicas en un despacho de abogados y consultores.
El tratado ya no es una negociación; es, según sus palabras, “implementación”. Y el Peñón, tras más de tres siglos, ha elegido el camino de la convivencia, aseguró.
Fabian Picardo presumió de buenas intenciones a su paso por España pero no afrontó la gran cuestión: ¿cuando iniciará el Reino Unido el proceso de descolonización de Gibraltar?