"La última reunión de la Fed deja un mensaje mucho más incómodo de lo que pareciera a simple vista. Más que una pausa en sí misma (algo que se daba por descontado) es una pérdida de control sobre el siguiente paso.
Con un petróleo manteniéndose en cotas muy altas durante más de un mes y medio, sumado al reciente repunte superando nuevamente los 100 dólares y a la incertidumbre sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz, la probabilidad de que los efectos inflacionistas se trasladen a la cadena de suministro es cada vez más probable. La Fed lo sabe, y aunque no se hable de subir tipos, el higher for longer, o poner en duda recortes de tipos es una narrativa lo suficientemente restrictiva para el mercado en la actualidad, aunque es más que lógica y está justificada.
El mercado de bonos está empezando a reflejar ese riesgo. Las tires largas siguen tensionadas en niveles críticos, lo que implica que las condiciones financieras no están relajándose como el mercado esperaba. Esto deja a la Fed en una posición delicada, ya que recortar tipos en este contexto podría ser prematuro, pero mantenerlos altos durante más tiempo aumenta el riesgo de un ajuste más brusco más adelante.
A esto se suma un elemento institucional clave que el mercado está infravalorando. La posible llegada de Kevin Warsh abre la puerta a un cambio de enfoque (incluido el debate sobre cómo medir la inflación), pero la permanencia de Powell como gobernador podría actuar como una especie de freno interno. No puede impedir un giro, pero sí podría dificultar que se ejecute con rapidez o sin resistencia técnica, y esto reduciría la capacidad de la Fed para alinearse con presiones políticas de cara a recortes acelerados.
El resultado es una Fed más dividida, con menos visibilidad y atrapada entre inflación persistente y presión para relajar su política monetaria. La consecuencia más visible a cort plazo de cara al mercado es que se deja de descontar un ciclo limpio de bajadas de tipos.
En este entorno, los bonos pierden atractivo como apuesta direccional clara, el dólar encuentra soporte en la incertidumbre, alimentado por el sentimiento de refugio tras el conflicto bélico y la renta variable (especialmente la más sensible a tipos) se queda sin el respaldo claro de liquidez.
El empuje mecánico que tuvo la renta variable hasta la fecha se ha acabado (cierre de cortos, estacionalidad alcista por el mes de abril, temporada de devolución de impuestos, compras sistemáticas de fondos seguidores de tendencia, etc). Con lo cual, el mercado se queda sin un apoyo claro más allá de la dependencia casi exclusiva de los resultados empresariales y la narrativa de la IA, que de momento y pese a las dudas y debates, logra mantenerse en pie. Es debido a este factor que vemos un mercado completamente dividido, una renta variable en máximos históricos a la vez que tires de tramos largos muy tensionadas y un petróleo disparado."
Resultados empresariales (MSFT, GOOG, META Y AMZN)
"Los resultados de las grandes tecnológicas han sido buenos, tal y como el consenso estimaba, sin embargo, el mercado en la actualidad no compra la narrativa como lo hacía antes, y eso es lo importante a destacar. Hablamos de una nueva fase en la que crecer ya no es suficiente, sino que se debe justificar cuánto cuesta ese crecimiento. El punto clave de estos resultados y los próximos es y será el Capex.
Tanto Amazon, como Meta y Google demostraron que continúan gastando cifras históricas en IA, hasta el punto de presionar tanto su flujo de caja que se pueden generar dudas al respecto de los beneficios futuros y la compensación de dicho gasto. Sin embargo y paralelamente, cuando una compañía como Microsoft no acelera tanto ese gasto, también se la castiga. Es decir, el mercado ha entrado en una especie de contradicción, y es que penaliza tanto el exceso como la falta de inversión. Esto es lo que tiende a ocurrir cuando la narrativa llega a su punto de madurez. Además, hay una señal más sutil pero más importante, y es que la IA ya no es solo una oportunidad, sino que pasa a ser una carrera de supervivencia. Básicamente ninguna de estas compañías puede permitirse quedarse atrás, lo que implica que los niveles de Capex pasan a ser estructurales más que opcionales.
A esto se le suma otra variable (el listón), y es que AWS creciendo al 28% o Azure cerca del 40% tampoco sorprende. Todo está tan descontado que incluso resultados muy sólidos generan dudas. Y por si fuese poco, el contexto no ayuda, con un petróleo por encima de 100 dólares y bonos tensionados, la liquidez no es un viento de cola claro, y las compañías por mucho que crezcan siguen dependiendo de ese entorno para mantener valoraciones futuras.
El mercado parece que pasa página rápidamente alegando que la IA será el futuro y el principal motor de todo, pero el problema es que ya no es un catalizador limpio, sino una carrera que exige cada vez más capital y eficiencia de costes + beneficios futuros a la altura de la combinación de previsiones y de gasto actual y futuro.”