La construcción industrializada se consolida como una de las principales alternativas para impulsar la producción de vivienda en España en un momento especialmente complejo para el sector residencial. El descenso de la actividad constructora registrado durante 2025, unido a la persistente escasez de oferta y al aumento de la presión sobre los precios, sitúa este modelo constructivo como una potencial alternativa para lidiar con la crisis habitacional. Según el informe Evolución y análisis del sector de la construcción 2025, elaborado por DoubleTrade, las obras destinadas a vivienda descendieron un 14,2% durante el último año, en contraste con el fuerte crecimiento experimentado en el año anterior. En conjunto, el sector ejecutó 47.952 obras y movilizó una inversión de 76.879 millones de euros, lo que supone una caída del 4,2% en el volumen de proyectos y del 16,4% en el presupuesto respecto al ejercicio anterior.
Este escenario refuerza la necesidad de acelerar fórmulas constructivas capaces de aumentar la capacidad productiva del sector. Entre ellas destaca la construcción industrializada, un sistema basado en la fabricación de componentes en entornos industriales para su posterior ensamblaje en obra, que permite optimizar recursos, mejorar la calidad constructiva y reducir significativamente los tiempos de ejecución.
Aunque actualmente representa una pequeña parte de la actividad edificadora en España, la construcción industrializada gana protagonismo gana peso a pasos agigantados impulsados por el interés creciente de promotores públicos y privados. El impulso del PERTE de la Vivienda y las iniciativas orientadas a modernizar el sector han contribuido a consolidar este modelo como una herramienta estratégica para incrementar la oferta residencial en los próximos años.
Además de agilizar los procesos constructivos, la industrialización permite reducir hasta un 25% los plazos de ejecución y disminuir el impacto ambiental de los proyectos, factores especialmente relevantes en un contexto marcado por la necesidad de construir más viviendas en menos tiempo y con mayores exigencias de sostenibilidad.
La situación actual resulta especialmente significativa si se tiene en cuenta que el crecimiento residencial registrado en el año anterior no fue suficiente para absorber la demanda acumulada. El retroceso observado en 2025 evidencia que el mercado continúa enfrentándose a un importante desequilibrio entre oferta y demanda, lo que dificulta el acceso a la vivienda para amplias capas de la población.
“Los datos del último ejercicio ponen de manifiesto que el sector necesita nuevas fórmulas para aumentar su capacidad de producción y responder a una demanda residencial que sigue muy por encima de la oferta disponible. La construcción industrializada permite reducir tiempos, mejorar la eficiencia y aportar mayor previsibilidad a los proyectos, convirtiéndose en una de las herramientas más prometedoras para acelerar la creación de vivienda en España”, explica Óscar Royo, Director de Grandes Cuentas de Intescia–DoubleTrade España.
Los expertos coinciden en que la modernización de los procesos constructivos será determinante para afrontar los retos del mercado residencial durante la próxima década. En este contexto, la construcción industrializada se perfila como una solución capaz de combinar rapidez, sostenibilidad y eficiencia para contribuir a aliviar la presión existente sobre la vivienda y transformar la forma de construir en España.