Andalucía elige mayor eficacia, crecimiento, mejores servicios públicos y siete bajadas de impuestos y Presupuestos; frente a la corrupción, el enchufismo, un AVE deteriorado o los ERE de los ex presidentes Chaves y Griñán cuyas condenas se encargó de anular el Tribunal Constitucional. Moreno y su estrategia ‘centrista’ de moderación, consigue fulminar el sanchismo, contener a la izquierda radical, aunque sin frenar a la derecha extrema de VOX a la que necesita para gobernar con el apoyo de apenas dos diputados.
Tercer mandato de Moreno
El tercer triunfo del Partido Popular en el mayor feudo territorial del país supera en 25 escaños al Psoe (con un 19% más de voto,) que se eleva a los 68 diputados de la derecha junto a VOX (53 más 15) frente a los 41 de la izquierda (Psoe+PA+AA). El PP gana en las ocho provincias andaluzas, con 53 escaños (5 menos que en 2023), seguido del Psoe con 28 (-2), Vox con 15 diputados (+1), Adelante Andalucía 8 (+4), y los 5 de Por Andalucía que iguala sus escaños de cuatro años atrás. Por primera vez en unas elecciones, Vox consigue dar el sorpasso al Psoe en Almería con un 23,21 % del voto frente al 21,50%.
Le guste o no a la formación de Feijóo, por cuarta vez consecutiva en las últimas elecciones autonómicas, el Partido Popular necesitará el apoyo de Vox para gobernar, unos resultados que empiezan a consolidarse en otros territorios y para el conjunto de España. Sin haber exigido su entrada en el próximo gobierno andaluz, Abascal avisa que su partido “será decisivo por cuarta vez".
Descalabro sanchista
La segunda mayoría holgada del presidente en funciones y candidato del PP, no se puede disociar de la estrepitosa derrota de su rival, la ex vicepresidenta del gobierno que, de momento, no deja el escaño del Congreso ni la vicesecretaría general del PSOE, con el ‘premio’ de un trasvase a la Cámara alta como senadora autonómica. María Jesús Montero consigue sumir al socialismo andaluz en el peor resultado de la formación que gobernó Andalucía durante 37 años de manera ininterrumpida, desde las primeras elecciones autonómicas en 1982 a 2018. No es la primera vez que un vicepresidente del ejecutivo sale directamente del gobierno al rincón de pensar, para auto aplaudirse o regentar una taberna con la que entretenerse fuera de la política nacional.
Montero ya entró con mal pie en campaña, proclamándose como la mujer “más poderosa” de la política española y apelando al favor que hace a los ciudadanos abandonándolo todo para dedicarse a su Andalucía natal. Su agónico final no ha podido ser todavía peor, después de calificar de “accidente laboral” la muerte de los Guardia Civiles que se juegan la vida combatiendo el narcotráfico del Estrecho. Su carrera política está más que tocada, tras rodearse de corrupción en la SEPI y en el ministerio de Hacienda, con continuos favores al independentismo catalán al que prometió su propia agencia tributaria, un cupo a la vasca y la condonación de una deuda de 80.000 millones.
Cuarta derrota socialista e incierto final
Las elecciones en la tercera comunidad que más riqueza aporta al PIB nacional, se convierten en la cuarta derrota socialista, tras Extremadura, Aragón y CyL, con gobiernos holgados del PP. A un año vista -mayo de 2027- de las elecciones autonómicas y locales en el resto de territorios, el frente socialista y la izquierda extrema tienen difícil remontar el 50% del voto de la derecha en comunidades como Madrid (56.2%), CyL (54,4%), Aragón (53,4%), La Rioja (53,9%), Cantabria (49,2%), Canarias (49,5%) o Galicia (49,6%), que se eleva hasta el 60% en regiones como Murcia (62,1%), Extremadura (60,3%) y Andalucía (59,9%), junto a Ceuta y Melilla. La perspectiva de comicios nacionales que tanto Sánchez como sus menguados socios de legislatura pretenden llevar hasta finales de julio de 2027, se vislumbran igualmente agónicas con unos sondeos que predicen el triunfo del centro-derecha con hasta 200 diputados. De ahí la preocupación del malogrado frente frankenstein en el que independentistas, abertzales, nacionalistas y la izquierda radical temen llegar al final del mandato. No es ningún secreto que, tras el verano, el socialismo autonómico puede entrar en combustión reclamando mover ficha a Pedro Sánchez para evitar el enésimo descalabro electoral antes de las próximas generales.
La izquierda, hundida
Las tres formaciones de la izquierda (PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía) apenas obtienen 41 diputados, 15 menos que el PP ganador, que las supera por seis puntos porcentuales o incluso un 19% si se suma el voto obtenido por VOX. El sanchismo andaluz ya ha pasado a formar parte de aquella “izquierda hundida” que sus predecesores despreciaban tras la refundación de Izquierda Unida por el histórico Julio Anguita que apenas pudo superar los siete escaños. Hoy, la refundida coalición de IU, Sumar y Podemos se ve superada por sus rivales autonómicos de Adelante Andalucía que multiplica por cuatro, hasta los 8 escaños, sus dos diputados de 2023, frente a los 5 de Por Andalucía liderada por Maillo.