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DEBATE SOBRE COMUNICACIÓN CBD

El caso de Macarena, una niña madrileña tratada con CBD, reabre el debate sobre cómo comunicar los avances científicos con cannabinoides

El caso de Macarena, una niña madrileña tratada con CBD, reabre el debate sobre cómo comunicar los avances científicos con cannabinoides

  • El futuro de los cannabinoides no debería construirse ni desde el ruido comercial ni desde el miedo a comunicar”, concluye Iribarne

La historia de Macarena, la niña madrileña cuya evolución ha sorprendido a médicos e investigadores tras participar en un ensayo experimental con cannabidiol (CBD) en el Hospital Clínico San Carlos, ha vuelto a poner el foco sobre el potencial investigador de los cannabinoides. Pero también ha reabierto un debate menos visible: las dificultades que tienen las empresas que se dedican a la formulación y venta de productos de CBD en España para comunicar públicamente los avances científicos relacionados con estas sustancias.

El ensayo, liderado por el neonatólogo José Martínez Orgado, investiga el potencial neuroprotector, antioxidante y antiinflamatorio del CBD para reducir las secuelas neurológicas asociadas a la encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal, una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en recién nacidos. La evolución de la paciente, muy superior a los pronósticos iniciales, ha despertado un gran interés social y mediático.

Para ProfesorCBD, empresa española especializada en formulación y desarrollo de productos basados en cannabinoides, este tipo de noticias reflejan una realidad cada vez más evidente: la investigación científica continúa avanzando mientras el marco comunicativo y regulatorio sigue generando incertidumbre.

“Casos como el de Macarena ayudan a que la sociedad conozca investigaciones que llevan años desarrollándose en hospitales y universidades de todo el mundo”, explica Borja Iribarne, fundador y CEO de ProfesorCBD. “Sin embargo, empresas de CBD que llevamos años trabajando con rigor con estas moléculas, no podemos comunicar tales avances entre nuestra comunidad sin entrar en terrenos regulatoriamente sensibles”.

El cannabidiol ya cuenta con importantes antecedentes clínicos a nivel internacional. El ejemplo más conocido es Epidiolex®, el primer medicamento basado en CBD aprobado para determinadas formas de epilepsia severa infantil. Paralelamente, universidades y centros de investigación de distintos países continúan estudiando el potencial de los cannabinoides en ámbitos neurológicos, inflamatorios y relacionados con el dolor.

Desde ProfesorCBD consideran que España necesita avanzar hacia un marco más claro que permita diferenciar entre divulgación científica rigurosa y publicidad sanitaria.

“No defendemos las promesas milagrosas ni el uso comercial irresponsable de la ciencia”, señala Iribarne. “Pero existe una diferencia enorme entre vender expectativas y poder informar con normalidad sobre investigaciones publicadas, ensayos clínicos o avances científicos contrastados”.

La compañía asegura que muchas empresas vinculadas al sector del CBD operan actualmente bajo una extrema prudencia comunicativa debido al riesgo de sanciones, bloqueos publicitarios o interpretaciones ambiguas de la normativa.

“Hay ocasiones en las que prácticamente sabes más de lo que puedes explicar públicamente”, afirma el fundador de ProfesorCBD. “Eso genera una autocontención constante, incluso cuando intentas comunicar desde el rigor y apoyándote exclusivamente en literatura científica”.

A juicio de la empresa, esta situación termina generando un efecto contraproducente: mientras los actores más comprometidos con la calidad y la evidencia científica reducen al mínimo sus referencias a la investigación, gran parte de la conversación pública acaba ocupada por mensajes simplificados, desinformación o enfoques poco rigurosos.

Por ello, ProfesorCBD considera necesario impulsar una colaboración más estrecha entre reguladores, comunidad científica e industria que permita trasladar a la sociedad los avances que se vayan produciendo en torno a los cannabinoides.

El futuro de los cannabinoides no debería construirse ni desde el ruido comercial ni desde el miedo a comunicar”, concluye Iribarne. “Si queremos conocer realmente el potencial de estas moléculas, hacen falta más ensayos clínicos, más inversión y un entorno que facilite la divulgación rigurosa de la ciencia”.

Más allá del impacto humano de esta historia, el caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad cada vez más visible: mientras la investigación sobre cannabinoides sigue acumulando conocimiento y abriendo nuevas líneas de estudio, el debate sobre cómo comunicar esos avances de forma rigurosa y responsable continúa pendiente. Para ProfesorCBD, avanzar hacia una mayor claridad en este terreno será fundamental para que ciencia, regulación y sociedad evolucionen al mismo ritmo.

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