www.elmundofinanciero.com

JUNTAS DE VECINOS TELEMÁTICAS

Barcelona pierde empadronados por primera vez desde 2023 mientras miles de vecinos buscan vivienda fuera de la ciudad

Barcelona pierde empadronados por primera vez desde 2023 mientras miles de vecinos buscan vivienda fuera de la ciudad
Ampliar

  • Barcelona sigue atrayendo población, empleo e inversión, pero cada vez más personas no pueden permitirse vivir donde trabajan

viernes 05 de junio de 2026, 13:50h

Barcelona ha registrado en 2026 su primera caída de población empadronada desde que comenzó la recuperación demográfica a partir de 2021. Según los últimos datos publicados por la Oficina Municipal de Datos del Ayuntamiento de Barcelona, la ciudad cuenta actualmente con 1.729.963 personas empadronadas, una cifra ligeramente inferior (-0,1%) a la del año anterior y que rompe la tendencia de crecimiento iniciada en 2023. A pesar de que el descenso es moderado y Barcelona mantiene el segundo mayor volumen de población de los últimos cuarenta años, desde la administradora de fincas Vecinos Felices consideran que el dato constata el inicio de un cambio de dinámica en el mercado residencial metropolitano. "Cuando una ciudad sigue generando empleo, atrayendo población y recibiendo más inmigración de la que pierde, pero aun así deja de crecer, hay que preguntarse qué está ocurriendo. Y una de las respuestas está en la vivienda", sostiene Mercedes Blanco, CEO de Vecinos Felices.

Los datos municipales muestran que durante 2025 Barcelona registró un saldo natural negativo de 3.549 personas, compensado ampliamente por un saldo migratorio positivo de 11.383 habitantes. Para la experta, esta aparente contradicción evidencia que la ciudad continúa siendo un polo de atracción, pero encuentra cada vez más dificultades para retener a parte de su población residente, que comienza a buscar alternativas fuera de la capital.

La vivienda empuja a las familias hacia la periferia

Desde Vecinos Felices observan un cambio contrastado en la búsqueda de vivienda con un notorio desplazamiento progresivo de compradores e inquilinos hacia municipios de la primera corona metropolitana, una tendencia que, a juicio de la compañía, comienza a reflejarse también en la evolución demográfica de Barcelona.

"La presión sobre los precios ha alcanzado un punto en el que muchas familias ya no buscan vivienda donde quieren vivir, sino donde todavía pueden permitírsela. Eso está modificando el mapa residencial de toda el área metropolitana", explica Blanco. Según la vocal de PIMEC en el Consell Assessor de l’Habitatge de la Generalitat de Catalunya,municipios como L'Hospitalet de Llobregat, Badalona o Sant Adrià de Besòs concentran buena parte de esta demanda desplazada gracias a una combinación de factores estructurales.

Se trata de ciudades densamente pobladas, perfectamente conectadas con Barcelona y con una continuidad urbana que hace que, en la práctica, funcionen como una extensión natural de la capital catalana. A ello se suma una oferta residencial más accesible y una mayor disponibilidad de suelo para desarrollar nuevos proyectos de vivienda.

"Para miles de personas, vivir en determinados municipios metropolitanos supone mantener prácticamente la misma vida laboral y social que tendrían en Barcelona, pero con precios significativamente más asumibles. La diferencia económica es cada vez más determinante en la decisión de compra o alquiler", afirma Blanco.

El suelo agotado limita el crecimiento residencial de Barcelona

Otro de los factores que explica esta situación, según Mercedes Blanco, es la escasa capacidad de Barcelona para incrementar de forma significativa su parque residencial. "A diferencia de otros municipios del entorno, Barcelona tiene muy poco suelo disponible para crecer. Cuando la demanda sigue aumentando y la oferta apenas puede expandirse, el resultado inevitable es una mayor tensión sobre los precios", señala.

La abogada experta inmobiliaria considera que este fenómeno ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva municipal, sino metropolitana. "Barcelona, L'Hospitalet, Badalona, Sant Adrià y otros municipios forman parte de un mismo mercado residencial. La movilidad diaria, el empleo y la actividad económica funcionan a escala metropolitana, pero la vivienda sigue afrontándose muchas veces desde una lógica estrictamente local", explica.

Para Mercedes Blanco, el descenso de empadronados no debe interpretarse como una pérdida de atractivo de Barcelona, sino como una señal de alerta sobre las dificultades de acceso a la vivienda que afrontan cada vez más hogares.

"Barcelona sigue siendo una de las ciudades más atractivas de Europa para vivir y trabajar. Precisamente por eso resulta preocupante que una parte creciente de la población tenga que marcharse por motivos económicos. Si no aumentamos la oferta de vivienda allí donde existe la demanda, seguiremos viendo cómo las familias se alejan progresivamente de los centros urbanos", sentencia.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
0 comentarios