www.elmundofinanciero.com

La utopía de los Eurobonos

La utopía de los Eurobonos
Ampliar

· Por Miguel Córdoba, economista

sábado 11 de julio de 2026, 19:27h

Los europeos llevamos demasiados años dándole vueltas a quién debe asumir el riesgo de las emisiones de bonos para financiar nuestras necesidades comunes. En algunos ambientes se califica incluso de egoístas a holandeses, finlandeses, alemanes o austríacos por su permanente negativa a aceptar emisiones europeas de bonos cuyo riesgo se mutualice entre todos los países, es decir, rechazan el hecho de que si una emisión de eurobonos española llegara a no pagarse, los obligados a satisfacer su amortización fueran todos los países europeos.

Como es bien sabido, España ha sido un tradicional mal pagador de su deuda; ya en el siglo XIX dejó de pagar los bonos emitidos en siete ocasiones, y en los últimos dieciocho años hemos multiplicado nuestra deuda por cinco, pasando de 348 millardos a 1,74 billones de euros, multiplicador mucho más elevado que el de cualquier otro país europeo. De hecho en la década pasada fuimos, durante años, el único país de la Eurozona que estuvo incluido en el Procedimiento de Déficit Excesivo, para gloria del equipo económico del Sr. Rajoy.

Con estos antecedentes, ¿cómo queremos que un holandés asuma el riesgo de que España siga emitiendo toda la deuda pública que le apetece y que además se le haga responsable en caso de impago? Mientras que no haya un mecanismo europeo que bloquee la emisión de deuda de un país cuando supera determinados límites (actualmente se considera el 60% del PIB, pero nadie hace caso), es imposible que se puedan emitir eurobonos con un esquema similar al de Estados Unidos.

¿Alguien se podría imaginar que el estado de Ohio fuera responsable de la deuda emitida por el estado de Alabama en Estados Unidos? Pues eso es lo que les están pidiendo los países del arco mediterráneo a los países del norte de Europa.

El modelo norteamericano distingue claramente entre lo que es la deuda federal de todo el país, que soporta los intereses comunes de los 50 estados, como por ejemplo pueden ser los gastos en Defensa, los temas de aduanas o inmigración, la investigación espacial, etc., y los gastos estatales que decide el gobernador de cada estado de la Unión. Los primeros son temas supraestatales que deben ser asumidos por el gobierno federal y que interesan a todos los ciudadanos norteamericanos. Pero, luego, cuando el estado de Ohio necesita hacer obras civiles en el ámbito estatal tiene que buscarse la financiación y las ejecutará si consigue esta financiación, y si luego no pagara los bonos, tendría que aumentar los impuestos estatales a sus ciudadanos para hacer frente a esa deuda contraída que es una deuda exclusiva de los habitantes de Ohio.

Por tanto, lo primero que tendríamos que hacer en Europa es dejar claro cuáles son nuestros intereses comunes: Defensa, soberanía sanitaria, soberanía alimentaria, etc., y establecer las reglas para la emisión de eurobonos cuya financiación y riesgo correspondería a la Unión Europea, no a los estados, y lo que son intereses particulares, como, por ejemplo, que en un país como España se decida emitir toda la deuda pública que les apetece a los políticos para luego repartir cheques entre los ciudadanos que considera “vulnerables”.

Resulta cuando menos sorprendente que un gobierno como el español que no ha conseguido que se apruebe un solo presupuesto nacional en varios años vaya con propuestas a la Unión Europea para organizar un cambio en los sistemas de financiación de los veintisiete estados. Parecería lógico, como así ha ocurrido, que lo que le digan es que primero arreglara su “casa” y luego planteara modelos europeos en los que lo que en el fondo se busca es conseguir financiarse más barato, porque lo que de verdad asume nuestro ministro de Economía es que España va a seguir emitiendo toda la deuda pública que sea necesaria para aceptar todas las demandas de sus “socios” de gobierno y que no van por la vía de la ortodoxia fiscal, sino de sacar todo lo que puedan mientras dure la presidencia agónica de un líder débil como es Pedro Sánchez.

Así que vamos a tener la fiesta en paz y comencemos por arreglar todo lo que hay que hacer en España, que es mucho, empezando por la Constitución. ¿Qué tal si desarrollamos el título VIII y por fin delimitamos las responsabilidades del Estado, de las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos? ¿Qué tal si eliminamos de una vez la Ley Sálica que da preferencia a los hombres sobre las mujeres en la jefatura del Estado? ¿Qué tal si definimos si vamos o no hacia un modelo federal, en el que sean las Comunidades Autónomas las que recauden y luego financien al Estado Federal? ¿Qué tal si dinamitamos el horrible modelo de financiación autonómica con el que casi nadie está de acuerdo, y lo hacemos mucho más justo y sencillo para que los simples mortales lo entendamos?

Y después, una vez arreglada nuestra casa, nos metemos con el tema europeo, donde también hay mucho que hacer. No tiene sentido que los países en materia fiscal vayan unos contra otros, permitiendo que los rendimientos de capital sufran varias retenciones, unas reclamables con elevado coste para el inversor y otras que sencillamente se las quedan las haciendas de los países donde cotizan esos valores, a pesar de que los receptores no residen en dicho país. Sin embargo, cuando un ciudadano europeo invierte en Estados Unidos, este país no les retiene nada. ¿Tiene sentido que sea mucho más rentable invertir en Estados Unidos que invertir en países europeos para los ciudadanos de otros países europeos? ¿Tiene sentido que los grandes millonarios europeos se hagan estructuras corporativas en Holanda o en Luxemburgo para pagar menos impuestos, porque se permite que estos países hagan dumping fiscal al resto? ¿Se debe permitir que las grandes multinacionales se radiquen en Irlanda porque allí pagan la mitad de Impuesto sobre Sociedades?

Además, antes de los eurobonos, parecería razonable que se insistiera en la creación de un Fondo de Garantía de Depósitos europeo, la tercera pata de la modificación legislativa bancaria de la década pasada, junto con los Mecanismos de Supervisión y Resolución, pero que no ha sido posible implementar, puesto que los países del norte siguen teniendo miedo de que las potenciales quiebras de bancos del arco mediterráneo les arrastren a tener que pagar una factura multimillonaria.

En esta situación, ¿de verdad hay que plantearse si podemos intentar convertir parte de la deuda pública de los países europeos en eurobonos? Yo le pediría al ministro de Economía que viera cómo resolver el problema de la vivienda, cambiar el modelo para solucionar la insostenibilidad del sistema de pensiones o frenar el crecimiento geométrico de nuestra deuda pública…, y después hablamos. Cuando te nombran ministro es para gobernar y resolver los problemas de los españoles, no para tener “ideas felices”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
0 comentarios