Sin embargo, el informe también identifica señales de preocupación. España obtiene 66,4 puntos en el Termómetro de Aceptación del Efectivo, el CAT, lo que la sitúa en nivel ámbar. Esta categoría indica que, aunque el efectivo continúa siendo ampliamente utilizado, su aceptación no puede darse por plenamente garantizada y requiere seguimiento.
Más de la mitad de los españoles ha tenido problemas para retirar efectivo
Los datos de la V edición del estudio Hábitos y percepción de los españoles respecto al sector bancario 2026, elaborado por Nickel, muestran que esta preocupación ya forma parte de la experiencia de muchos ciudadanos: el 74,7% de los españoles afirma haber observado el cierre de varias sucursales bancarias o cajeros en su zona. Además, el 53% reconoce haberse quedado alguna vez sin poder retirar dinero cuando lo necesitaba por falta de cajeros o de otros puntos de acceso.
Al mismo tiempo, el dinero físico sigue desempeñando un papel importante en los hábitos de pago. Según la encuesta de Nickel, el 59,3% de los españoles considera que una de las principales ventajas del efectivo es poder utilizarlo en pequeños comercios que no aceptan pagos con tarjeta. El dato pone de manifiesto su relevancia para bares, mercados, establecimientos familiares, tiendas de proximidad y negocios situados fuera de los grandes núcleos urbanos.
Los comercios de proximidad amplían las posibilidades de acceso
Ante la reducción de la red bancaria tradicional, los establecimientos de proximidad pueden complementar a las oficinas y los cajeros como puntos de acceso al efectivo. El 71,9% de los españoles considera útiles los servicios cash-in-shop, que permiten retirar dinero directamente en comercios.
Nickel desarrolla este modelo a través de su red de estancos y loterías, donde se pueden realizar operaciones básicas como abrir una cuenta, así como ingresar o retirar efectivo. La compañía cuenta actualmente con más de 2.600 Puntos Nickel en España y prevé alcanzar los 2.750 al finalizar el año.
Estos datos reflejan que el uso del efectivo sigue siendo elevado y la infraestructura mantiene una posición relativamente favorable frente a otros países europeos. No obstante, el cierre de cajeros, las dificultades para retirar dinero y el riesgo de exclusión de determinados colectivos convierten el acceso al efectivo en una cuestión que requiere atención.