Por otro lado, también es sumamente importante que el cliente se fije en valores técnicos como el APR, la tasa de porcentaje anual, o el TAE, la Tasa Anual Equivalente. Controlar estas informaciones es capital, y siempre que sea posible, lo mejor es apostar por una tarjeta con una tasa de interés más baja: la tarifa de compra resulta a menudo el cargo más importante, aunque también se debe valorar otras tarifas, especialmente si el cliente va a utilizar su tarjeta para acceder a efectivo. En este caso, pues, las tarjetas con intereses muy altos suponen unos riesgos notables para el comprador.
Otras consideraciones a tener en cuenta mientras se selecciona la tarjeta de crédito más óptima es valorar la existencia de costes de mantenimiento. Este aspecto, aunque no supone una comisión en sí misma, sí que se trata de un gasto vinculado al uso de la tarjeta. En este caso, actualmente no hace falta contar con una tarjeta que tenga costes de emisión o renovación, siempre y cuando dicha característica no ofrezca al usuario unos beneficios muy notables.
En este listado de recomendaciones tampoco puede faltar otra pregunta relevante: ¿La tarjeta tiene cuota anual? En este caso, es positivo que el cliente valore si realmente hace falta pagar la cuota anual, si es el caso, o no. En algunos casos, el mismo programa de recompensas son muy positivos y se priorizan antes del pago anual.
La importancia de los comparadores
Esta información y mucha otra -los modos de pago, los seguros gratuitos o las ventajas a la hora de comprar en algunas tiendas, por ejemplo- hace que la elección de la tarjeta de crédito sea compleja y dificultosa. Es por ese motivo que existen comparadores como Tarjetas-Online.net, plataformas específicas que radiografían las tarjetas del mercado existentes con información precisa y cualificada. Además, su naturaleza como plataforma web sirve al usuario para ahorrar tiempo y, también, simplifica mucho los trámites y los procesos de solicitud.