Esta revolución que estamos viviendo, derivada del cambio tecnológico tan enorme, que existe por mor de la inteligencia artificial y que ha acentuado el maquinismo, (Término que acuñé hace algunos años y que lo hice público en un artículo publicado con el título de Maquinismo), Pensiones e Impuesto, a principios de Enero de 2017 ) también ha llegado al Mundo de las Finanzas. Nos encontramos en un momento de la Historia único, dado que jamás antes ha existido una situación análoga a la que estamos asistiendo en relación a los tipos de interés. En los anales de la Historia, siempre, se ha registrado que los tipos de interés han experimentado un valor positivo, como lo avalan estudios sobre este tema de universidades americanas. La moderna teoría de las Finanzas establece que de entre las tres divisiones ella, la que se considera con una mayor preponderancia es indudablemente, la inversión.
En estos momentos podemos encontrar intereses que sorprendentemente, son negativos. Y ésto no es algo baladí, ni en lo que representa, ni en su cantidad. Pues a fecha de hoy, ya existe en el mercado una deuda, soberana fundamentalmente, ahora de más de ciento cincuenta mil millones de dólares en bonos. Y esta cifra actualmente continua creciendo diariamente en el entorno superior del millón diario, según indican algunos investigadores; cuyo horizonte temporal, en algunos casos, es de cien años. Lo cual significa que aquel que invierte en estos bonos, de esta manera acepta que su inversión lejos de darle alguna rentabilidad, va a ocasionarle, con seguridad, al menos una pérdida cifrada por el tipo de interés negativo, en concreto.
Y además, acepta que dicha pérdida, se produzca a lo largo del horizonte temporal de la susodicha inversión. Y para más inri, además, lo que viene a posicionarse en realidad es que obviamente, como los precios de los instrumentos de renta fija, suben cuando baja el tipo de interés, es sencillo colegir que evidentemente también, se posiciona en la expectativa de que aún bajen más los tipos de interés. Y por tanto la negatividad sea aún mayor. Pues de esta manera es indefectiblemente, la única posibilidad que puede llegar a tener, de que su inversión no sea ruinosa. Y ésto ya ha llegado a la banca comercial de Europa, a través de los préstamos que son ofrecidos a los clientes y que el tercer banco de Dinamarca está otorgando en estos momentos, desde hace algún tiempo, a sus clientes que es el JYSKE BANK.
Esta situación relativa a los tipos de interés va a ocasionar en las Finanzas algo ignoto, jamás pensado, y que va a hacer que la gestión financiera deba ser repensada y consiguientemente, por ende, la Economía se vea envuelta en una dinámica que se desconoce hasta donde puede tener su alcance, porque sólo hay que pensar, por poner tan sólo un ejemplo, que por lógica esta situación va a abocar seguramente, a que los inmuebles experimenten una bajada de su precio, derivada de esa bajada previsible de los tipos de interés que deja sin valor económico alguno al dinero. Pues el valor del dinero en el tiempo se ve trastocado absolutamente, de la manera en la que se ha venido tratando hasta la fecha, porque incluso por causa de los intereses negativos, ese valor del dinero ha quedado vaciado indiscutiblemente.
Y si el dinero no tiene valor en el tiempo; entonces tampoco tiene sentido económico almacenarlo, en esta forma. Lo cual resulta del todo obvio que va a cambiar sustancialmente, también a lo que es en sí la Economía tal vez algo distópico. Y sus agentes se van a ver obligados a tener que cambiar la óptica en la que se ha venido desarrollando sus actos económicos, al tener que incluir en sus análisis la existencia de intereses negativos, que harán, indefectiblemente, que la valoración de cualquier hecho económico, sea debido de tener en cuenta de una manera diferente a la que se ha venido teniendo hasta ahora, ya que siempre, en el escenario económico, se había considerado que la tasa de interés era lógicamente positiva.