Un know-how que la consultora de ingeniería aplica ahora en la elaboración de sus 10 propuestas para crear soluciones adaptadas a las necesidades locales que ofrezcan más apoyo económico, beneficios sociales y capacidad de recuperación si se adaptan al contexto local:
- Emplear este tiempo de incertidumbre para probar nuevas formas de hacer las cosas, desde consultas digitales hasta la distribución con drones.
- Recopilar ideas innovadoras para resolver los problemas relacionados con la pandemia y para la era post pandémica.
- Ofrecer a los trabajadores la posibilidad de formarse en nuevas competencias, especialmente a los desempleados y a los que están de excedencia.
- Tener preparadas las licitaciones para que los proyectos de gran envergadura que dependan de la inversión pública puedan ser ejecutados rápidamente.
- Establecer un grupo de trabajo de recuperación de negocio que refuerce la oferta de ayuda existente a largo plazo.
- Conseguir que la gente vuelva a la ciudad: fomentar que las personas vuelvan a utilizar un transporte sostenible y efectivo, promover sistemas de bicicletas compartidas gratuitas, crear zonas peatonales temporales y carriles bici con puntos de recarga eléctrica.
- Reinventar las calles principales y establecer usos provisionales.
- Replantearse el crecimiento económico: desarrollar una estrategia más inclusiva, resiliente y sostenible.
- Prepararse para ocasiones futuras y acabar con la brecha digital.
- Revisar las prioridades y establecer una estrategia a prueba de pandemias.
Las medidas adoptadas para frenar la propagación de la COVID-19 afectarán a algunas áreas de la economía en mayor medida que a otras. Según las previsiones, hostelería y restauración serán los sectores que más acusen sus efectos y, en consecuencia, sus estructuras de empleo son las que mayor riesgo corren de contribuir aún más a la recesión. La ayuda a estos mercados requerirá, por tanto, de enfoques específicos por parte de los ayuntamientos debido al gran número de personas a las que afecta y a que, junto con el comercio minorista, representan un factor clave en los centros de las ciudades, símbolo de buena salud económica y de los principales ejes de nuestra vida cotidiana.
Según la guía, el sector del transporte es otro de los más afectados ya que los operadores aéreos, ferroviarios y de autobuses, así como el servicio de metro, han visto desplomarse la demanda de servicios, afectando al empleo. Como consecuencia, las zonas de empleo en torno a algunos aeropuertos importantes, donde una gran parte de los ingresos familiares dependen del sector de la aviación, se exponen a la amenaza de una crisis económica duradera. Fabricación y construcción son otros de los sectores que están experimentando una disminución significativa de ingresos a medida que decrece el número de clientes. Asimismo, aquellas empresas que ofrecen servicios al sector turismo están apreciando las consecuencias de la pandemia y pueden tardar mucho tiempo en recuperarse.
En el otro lado de la balanza encontramos que algunas empresas e instituciones públicas han aumentado el número de personal y las horas de trabajo, entre ellas los proveedores de tecnología, las principales empresas de distribución online, los supermercados y los servicios de salud. En consecuencia, de cara al futuro, una cuestión importante será cómo deben o pueden pensar los organismos públicos sobre lo que sucederá si empiezan a reducir la plantilla, a medida que la economía empiece a volver a la normalidad.