Lo que hace importante la noticia es que el partido liberal, que es fundamental para que se pueda cerrar la coalición pese a tener menos votos que los otros partidos, puso como condición dirigir el ministerio de economía y finanzas. Y resulta que este partido tiene una visión mucho más restrictiva y exigente de cuál debe ser la posición de Alemania en relación con las ayudas europeas.
Si el ministro de finanzas resulta ser el dirigente del partido liberal, la posición de España será distinta que si el ganador pertenece al partido socialista o a los verdes.
Si el ministerio acaba en manos de los liberales, España va a tener que ganarse a pulso la recepción de las ayudas europeas y tener mucho cuidado en no generar sospechas de reparto político o de estar incumpliendo las condiciones pactadas. Conviene recordar que el ala dura de la Unión Europea estableció una cláusula de control que permite detener el reparto de los fondos europeos si se apreciaran incumplimientos de las condiciones pactadas, lo cual, como se puede suponer, es bastante elástico en la práctica y dependerá en gran medida del posicionamiento de Alemania.
Si el ganador no es el representante de los liberales no significa que el gobierno español pueda “respirar tranquilo”, puesto que tampoco se puede decir que los socialdemócratas alemanes vayan a mirar para otro lado, o los verdes, muy críticos con el despilfarro político español, pero seguramente se moverá un terreno más favorable.