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ENTREVISTA CON EL DR. ÁNGEL LUIS ENCINAS

-"La rusofobia y la occidentalifobia son actitudes políticas absolutamente equivocadas"-

-'La rusofobia y la occidentalifobia son actitudes políticas absolutamente equivocadas'-
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· La guerra ruso-ucraniana y sus consecuencias analizadas en exclusiva, para los lectores de El Mundo Financiero, por un genuino y prestigioso especialista de primera fila

By Edward Martín (Corresponsal en Barcelona)
viernes 08 de abril de 2022, 08:23h

(Por Edward Martin – Subdirector y Corresponsal en Barcelona).- En mi reciente visita a Madrid, tuve la oportunidad de charlar con el Dr. Encinas Moral. Su cercanía, saber estar y trato afable acompañan mejor que bien a una erudición que trasciende el área de la historia y se apoya en una humildad y una pertinencia bañadas en un gran sentido del humor. Ángel Luis Encinas Moral estudió en la extinta URSS. Se licenció en Historia Rusa y Soviética por la Facultad de Historia de la Universidad Estatal de Moscú M. V. Lomonosov y, años después, obtuvo su doctorado en Geografía e Historia por la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad, es profesor del Departamento de Filología Alemana y Filología Eslava de la citada Universidad. Asimismo, es un reconocido y prestigioso traductor e intérprete jurado de lengua rusa (titulado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España).

El Dr. Ángel Luis Encinas.
El Dr. Ángel Luis Encinas.

Como especialista en los archivos de la Federación Rusa, eslavista y rusista de obligada referencia – dentro y fuera de España- el Dr. Encinas cuenta en su haber con hitos culturales como el hallazgo, en el año 2000, de un poema inédito de Rafael Alberti en los archivos del Partido Comunista de Moscú, cuya autenticidad confirmó la propia Fundación Alberti. El poema fue encontrado en una octavilla de propaganda electoral, editada con ocasión de las elecciones generales españolas de 1933.

De su dilatada y brillante trayectoria profesional, cabe destacar que ha sido director durante 8 años (2001-2008), del proyecto de investigación "Españoles en Rusia", trabajando en diferentes archivos estatales rusos en Moscú y en San Petersburgo, en colaboración con Rosarkhive. En el marco del citado proyecto, se reprodujeron más de 100.000 documentos de archivo sobre España procedentes de los mencionados centros documentales. Cabe destacar que, del ruso antiguo, ha traducido "Relato de los Años Pasados", de Néstor (Miraguano Ediciones, 2005) así como la antiquísima y anónima joya literaria eslava "Cantar de las Huestes de Ígor" (Miraguano Ediciones, 2015). Por parte, ha traducido del ruso moderno obras de Mijaíl Koltsov, Stoyan Minev, alias “Stepanov" (espía soviético en una España en guerra y autor del célebre “Informe Stepanov” sobre las causas de la derrota republicana en contienda civil española), Yuri Lotman o Andrey V. Elpátievsky, entre otros. Es uno de los autores y traductores del doble volumen "Corpus Diplomático Hispano-Ruso" (Biblioteca Diplomática Española, Madrid, 1991 y 2005). En 2005, publicó su magnífica edición de “Cartas desde Rusia”, de Juan Valera y, en 2008, vio la luz, “Viaje a Moscovia” (diario del viaje a Moscovia del Duque de Liria y Jérica), ambas obras publicadas por Miraguano Ediciones. Más recientemente, tradujo del ruso moderno "Cartas sobre España", de Vasili Petrovich Botkin (también editada por Miraguano Ediciones). Es presidente del Centro de Estudios Eslavos y de la Asociación Española de Rusistas y miembro de numerosas asociaciones profesionales de historiadores, así como de la Academia Rusa de Heráldica.

Su extenso y brillantísimo historial profesional –la versión completa impresa de su C.V. consta de 37 páginas- cuenta además con un Premio Nacional de Traducción de la Unión de Editoriales Universitarias de España, por su versión española de “Viaje Allende los Tres Mares” de Afanasi Nikitin (CSIC, 2017).

Como ustedes comprenderán, no siempre se tiene la suerte de poder departir con un erudito que contribuye a que la conversación sea, a la vez, un arte y un deleite. Confieso que me lo pasé en grande y aprendí muchísimo del pasado y del presente, desde distintas perspectivas, mientras charlaba animadamente con nuestro entrevistado. Y aquí tienen, a su disposición, la transcripción de nuestra conversación sobre el actual conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Dr. Encinas, ¿Usted esperaba la invasión rusa de Ucrania?

La verdad es que la consideré como la última posibilidad de la actuación del Presidente de la Federación Rusa con respecto a Ucrania.

¿Cuáles son, a su juicio, los motivos reales que mueven a Putin?

Él desea restaurar no únicamente la antigua URSS, sino también el Imperio Ruso, que incluía también a Polonia y Finlandia. No hay más que seguir los pasos que ha dado en política exterior desde el año 2000 hasta la actualidad respecto a lo que en ruso se denomina “el extranjero cercano”, especialmente el ubicado al sureste y al suroeste de Rusia.

¿Qué supone para el concierto internacional que Rusia pase de ser agredida en 1941 a agresora en 2022?

Son ochenta y un años de diferencia de status y de ruptura con la política de coexistencia pacífica de la URSS, especialmente de 1991 a 1999, cuando comenzó la última guerra de Chechenia, que duró hasta 2009.

En perspectiva histórica, hábleme de los errores de Putin y de los errores occidentales en relación con el trato dispensado a Rusia.

Aquí no hay nadie libre de cometer errores, tanto por parte de Rusia, como por parte de los países pertenecientes a la OTAN. Las políticas de ambos bloques son imperialistas y se han mantenido mediante la ampliación del territorio de Rusia hacia Occidente y del territorio de la OTAN hasta las puertas de la Federación Rusa, conculcando los tratados firmados anteriormente entre ambos bloques a partir del año 1986, fecha en la que los acuerdos de Malta y Reikiavick pusieron punto final a la Guerra Fría, que había durado la friolera de cuarenta años tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

Muchos decimos, en voz alta, “Rusia sí, Putin no”. Tememos ser incomprendidos y engullidos por una ola de “rusofobia” ¿Tiene fundamento dicho temor?

La rusofobia es una actitud política absolutamente equivocada por parte de los países de la OTAN. Una cuestión son los dirigentes de los países y otra los pueblos. Lo mismo ocurre también con la occidentalofobia que se está produciendo en la parte rusa. En el fondo, lo que se está viendo es que, a pesar de los gestos de cara a la galería interna e internacional, lo que se observa por mi parte -como especialista en Historia y Cultura de la URSS y de Rusia- es que, en realidad, Joe Biden necesita a Vladimir Putin. El Presidente de la Federación Rusa necesita al Presidente de los Estados Unidos de América para que ambos desarrollen en la práctica una política de restauración de bloques políticos y militares, a pesar de que la OTAN esté constituida por países reconocidos por la ONU, mientras que el bloque ruso está constituido por territorios arrancados a Moldavia (Cidniéster), Georgia (Abjasia y Osetia) y Ucrania (Crimea, Lugansk y Donbáss).

A corto y medio plazo, hay quienes se muestran escépticos respecto a la eficacia de las sanciones al régimen de Putin. ¿Se cuenta usted entre ellos?

Las sanciones están perjudicando no solamente al régimen de Putin, sino también al conjunto de todos los pueblos que forman parte de la Federación Rusa. E incluso a los campesinos, productores y emprendedores de Europa Occidental y especialmente de España, cuyas exportaciones a Rusia han sido suspendidas y han provocado cuantiosas pérdidas anuales a todos los sectores que acabo de mencionar.

En Occidente hay aún voces que confunden a la opinión publica asimilando a un ultranacionalista como Putin con la dirigencia bolchevique de la extinta URSS. ¿Es por desconocimiento? ¿O más bien se trata de un anticomunismo irredento con tintes de rusofobia cerril? Cuéntenos…

En realidad, Putin mantiene el ideario nacional-bolchevique, imperante en la URSS desde el 11.11.1923 cuando tuvo lugar la contrarrevolución de la burguesía soviética de Estado para poder mantenerse como clase dominante, mediante la vuelta a los presupuestos zaristas de 1894 a 1917, basados en los beneficios del monopolio de fabricación y venta de alcohol estatales que producían pingües beneficios a los dirigentes de la nueva clase dirigente del país. Este es mi pensamiento, como historiador. Por otra parte, se observan tics de un nuevo macartismo (ideario que cumple este año sesenta y ocho años) que mezcla el anticomunismo con la rusofobia, algo que había sido inédito hasta el presente. Asimismo, vemos un anticomunismo, de inspiración goebbelsiana, potenciado clara y curiosamente por todo el conjunto de la extrema derecha europea, a la que Putin cortejó y financió para intentar socavar las instituciones democráticas de los países europeos, desde que llegó a la Presidencia de Rusia en el año 2000.

En esta partida geoestratégica de ajedrez, tanto Putin como Biden parecen querer escribir las bases de una nueva política del siglo XXI. ¿Qué le parece el papel de China en el actual conflicto bélico?

China es un espectador paciente que espera el resultado de la guerra en Ucrania para mover ficha cuando el tablero quede despejado. El Presidente de la República Popular China no ha apoyado a ninguna de las partes inmensas en el conflicto y ha dejado también muy claro que el intento apresurado de establecer unas relaciones económicas y políticas por parte de Rusia con China tiene, no solamente sus obstáculos internos, sino también las fronteras que van imponiendo a este proyecto del Presidente Putin, tanto el Presidente Xi Jinping, como la poderosa nueva burguesía de Estado china surgida en 1976 a iniciativa del mentor del proyecto “un país, dos sistemas”, Deng Xiaoping, máximo e indiscutible dirigente chino desde diciembre de 1978 hasta noviembre de 1989, el cual dio un poderoso giro copernicano a la política exterior china.

Xi Jinping, al frente de la mayor economía mundial en la actualidad, no quiere precipitarse (a diferencia del Presidente Putin) a fin de no dar un paso en falso fruto de las emociones, que no de las reflexiones, y cometer un craso error que dé al traste con todo el proyecto económico y político expansionista de la política exterior china, basada no en la generación de conflictos bélicos con terceros países -ni siquiera con Taiwan- sino en una aplicación pacífica de toda la sabiduría milenaria china contemplada por el clásico estratega militar chino Sun Tzu en su celebérrimo libro “El Arte de la Guerra”, leído por todos aquellos que hemos estudiado Historia Contemporánea de Asia y África en la Universidad Estatal Mijail Vasíliévich Lomonósov (en ruso, MGU), bajo la tutela docente del Prof. Dr. Mijaíl S. Meyer, actual director del Instituto de Asia y África de la MGU, al cual le debo prácticamente todo cuanto aprendí sobre el proceso histórico asiático y africano, desde la Antigüedad hasta la actualidad.

De nuevo, una guerra en suelo europeo. Después de Bosnia y con Vladimir Putin al frente de los destinos de Rusia no era difícil ver la deriva imperialista de su Presidente. ¿A qué han jugado Alemania y el resto de países de la Unión Europea? ¿Acaso no lo veían venir?

Los países de la Unión Europea han jugado a un “ten con ten” con Rusia desde el año 1989 hasta el año 2014. Incluso Alemania no ha tenido ningún inconveniente en que algún ex Canciller del país sea un asalariado a instancias de una gran empresa petrolera rusa. La UE no ha tenido una política exterior unificada y ha jugado un mero papel de comparsa la política exterior estadounidense.

Por su parte, Francia ha mantenido una política de entente con Rusia permanentemente, incluso en lo relativo a los acontecimientos actuales.

A su vez, España jugó un papel discreto en las relaciones con la URSS y Rusia desde el 9 de febrero de 1977 hasta el estallido de la guerra actual. Y debo decir honestamente que las relaciones culturales y científicas entre nuestro país y Rusia han sido bastante buenas, pues los profesores investigadores universitarios hemos podido realizar proyectos importantes a través del Ministerio de Cultura desde el año 2000 a 2008, donde en el marco del “Proyecto de Investigaciones en Rusia”, realizado por el Centro de Estudios Eslavos y Rosarjiv, la Dirección General de los Archivos Estatales de la Federación Rusa, pudimos traer a España la copias de más de 100.000 documentos procedentes de Rusia, actualmente depositadas en el Centro Documental de la Memoria Histórica gracias al apoyo y financiación de D. Manuel Fontán del Junco, Director del Gabinete de la Ministra Dª. Pilar del Castillo, hasta 2004, y de D. Rogelio Blanco Martínez, director del Centro de Estudios Bibliotecario y Documental, consejero técnico en los Ministerios de Cultura y de Educación, vocal asesor y, desde 2004 hasta finales de 2011, Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas.

¿Qué opina del apoyo de las derechas radicales y ultras a la figura de Putin? ¿Es su paladín contra el “globalismo” y el cruzado favorito de los nacionalistas irredentos?

La actual ultraderecha europea -y especialmente la española - no se ha caracterizado precisamente por la “brillantez” intelectual de la ultraderecha alemana, desde los años 30 del siglo XIX hasta la época de Hitler, Rosenberg y Goebbels, de Mussolini, o de Ramiro Ledesma, José Antonio Primo de Rivera, Ernesto Jiménez Caballero, José María Pemán, Agustín de Foxá e incluso el primer Dionisio Ridruejo (fervoroso falangista). Actualmente, los dirigentes españoles de la extrema derecha dejan bastante que desear en lo que respecta a su formación intelectual y política y no llegan ni siquiera a la altura de la suela de los zapatos de los conmilitones políticos que les precedieron en la política española del siglo pasado.

¿Cómo ve las negociaciones de paz? ¿Serán la antesala del principio de la caída del “putinato”?

Las negociaciones de paz están en una fase que me recuerdan a las negociaciones de paz en la guerra de Vietnam entre el gobierno norvietnamita y el estadounidense acerca de cómo debería ser la mesa en la que estas deberían tener lugar.

Lo único que se puede vislumbrar es que la guerra iniciada por el Presidente Putin no ha sido el “paseo militar de los hombres de verde” del año 2014 en Crimea, incluso en Donbáss y en Lugansk, los actuales bastiones geoestratégicos de Putin en la Ucrania Oriental con población rusohablante.

Es obvio, por notorio, que Rusia ha perdido la guerra de la propaganda, incluso la de corte económico. Los planes militares estratégicos del ejército ruso -que contemplaban la duración de la guerra en Ucrania del 20 de febrero al 6 de marzo del año en curso, según las copias de los mismos que obran en mi poder- han resultado un fiasco tremendo para sus propios mentores. Esto se ha debido fundamentalmente a la composición del contingente militar ruso, formada básicamente por soldados de reemplazo ( de 17 a 20 años de edad, a los que se obligó a firmar un “contrato de obra”) y por una oficialidad-jefatura incapaz de manejar sobre el terreno los plazos fijados previamente, y que se ha saldado con la muerte de ocho generales y de 17.500 soldados, entre oficiales y jefes, cifras no reconocidas por el Presidente Putin, quien ha tenido que apartar “provisionalmente” del mando militar supremo ruso en Ucrania, al Sr. Shoygú, Ministro de Defensa de la Federación Rusa, y encargado de llevar a cabo la dirección de las operaciones militares “in situ”, especialmente las destinadas a la destrucción y toma de las tres ciudades principales de Ucrania. El resultado es la ralentización de la guerra, y una sangría económica de 1.000.000.000 diarios de rublos -en concepto de gastos de guerra- que contribuyen a minar la, ya de por sí, maltrecha economía rusa. De igual modo, la llegada y los entierros de los soldados rusos que han perecido en la guerra de Ucrania (al igual que ocurrió durante la guerra ruso-japonesa de 1904-1905) han provocado las primeras manifestaciones públicas de disconformidad con las políticas del Presidente Putin. Sin embargo, este último -a diferencia del zar Nicolás II- no tiene enfrente una oposición bien organizada que impulse el estallido de una revolución democrático-burguesa que se traduzca, a corto o a medio plazo, que derroque al actual dirigente máximo del aparato de Estado ruso.

Obviamente, no me corresponde a mí determinar el final del régimen político del Sr. Putin, pero considero que tendrá lugar cuando una parte del aparato del Estado y de los poderes económicos rusos lo consideren inviable, tanto por circunstancias internas como externas, al igual que acaeció con los regímenes de Stalin y Beria y de Gorbachov y Yeltsin, respectivamente.

A su juicio ¿Cuál será el final previsible del conflicto entre Rusia y Ucrania? ¿Qué consecuencias prevé?

No me cabe la menor duda de que el conflicto entre Rusia y Ucrania finalizará con un tratado de paz en el cual ambas partes tendrán que ceder para evitar la continuidad de una guerra que está siendo nefasta, tanto para Rusia, como para Ucrania y también para la vacilante y seguidista Unión Europea, la cual ya se está viendo afectada por las consecuencias económicas, políticas y sociales de un conflicto bélico que se puede extender al resto del continente europeo. Tan sólo basta con cometer un primer error de cálculo de objetivos militares y/o civiles que pueda afectar plenamente al territorio estatal de un país miembro de la OTAN.

Las consecuencias de la paz son 100 años, como mínimo, para volver a restablecer la convivencia política, económica y cultural entre Ucrania y Rusia, bajo la tutela de la ONU. Un error se comete en un segundo, pero cicatrizar las heridas físicas y mentales que provoca pueden durar una centuria, en la que ha de hacerse todo lo humanamente posible para acabar con todas las fobias surgidas del estallido del presente conflicto bélico. Ambas partes deben realizar un esfuerzo concienzudo, renunciando irremediablemente a la propaganda y poniéndose manos a la obra para que llegue la reconciliación entre los pueblos de Rusia y Ucrania lo antes posible.

Observo que en España, existen unos medios de comunicación (públicos y privados) repletos de loros a sueldo que repiten lecciones mal aprendidas y de “todólogos” que parecen haber estudiado para no saber. ¿Por qué en España los medios de comunicación no recurren a especialistas de prestigio transnacional, como usted, formado en Rusia y profundo conocedor de su cultura, idioma y archivos?

A esta pregunta le voy a contestar con una frase que escribió D. Ramón María del Valle-Inclán en su obra “Luces de Bohemia”: “En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. Se premia todo lo malo”. Nuestro país ha ido incrementando, lamentablemente, los vicios expresados por el eximio escritor gallego. Por lo visto, se prefiere pagar de 300 a 500 € a tertulianos ignorantes y semianalfabetos, que juegan el papel de bufones audiovisuales para entretener a un auditorio todavía más inferior científica e intelectualmente a ellos mismos. En los actuales medios audiovisuales españoles, el saber no solamente no ocupa lugar alguno, sino que, simplemente, brilla por su absoluta ausencia.

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