Según el informe “Políticas públicas contra la violencia de género”, elaborado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, en menos de una década se han multiplicado por cinco, en España, los delitos de contacto mediante tecnología con fines sexuales con menores de 16 años.
Este informe también recoge los datos de la “Macroencuesta de Violencia contra la Mujer” realizada a 10.000 mujeres. Según su información, el 7,2% de las encuestadas recibió imágenes sexualmente explícitas, el 15,2% experimentó acoso reiterado por parte de una misma persona y el 4,3% sufrió la publicación de las imágenes por parte del acosador.
En este sentido, hay que destacar que la edad es un factor determinante. Las mujeres jóvenes sufren en mayor medida el ciberacoso. Más de un 25% de las mujeres entre 16 y 25 años ha recibido insinuaciones inapropiadas a través de redes sociales. Y, alrededor del 20% de las jóvenes entre 16 y 20 años ha recibido correos electrónicos, mensajes de texto o fotografías sexualmente explícitas, que les hicieron sentirse ofendidas, humilladas o intimidadas.
Según Francisco Valencia, director general de Secure&IT: “La educación debe ser la herramienta para combatirlo y, en este sentido, los adultos debemos plantearnos qué mensaje estamos lanzando a nuestros jóvenes. No podemos inculcarles a nuestros hijos que los celos son una expresión de amor y, según estudios realizados por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, más de un tercio de los adolescentes ha escuchado esto por parte de personas mayores. Además, cada vez es más urgente que introduzcamos en nuestro día a día la defensa de la privacidad y los datos personales, porque los peligros del ciberespacio son muchos y muy graves”.
El principal problema al que nos enfrentamos a la hora de analizar la incidencia de la violencia de género digital en España es la escasez de estadísticas. Según señala el Instituto Europeo de Igualdad de Género, los datos sobre ciberviolencia contra mujeres y niñas son escasos y se sabe muy poco sobre el porcentaje real de víctimas y de la prevalencia de daños causados.
Cómo denunciar la ciberviolencia
La denuncia puede ser interpuesta, desde el anonimato, por la persona agredida o por alguien que haya sido testigo de esa conducta. Se pueden dirigir al Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, a la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, a los Mossos de Escuadra y a la Ertzaintza. También es posible acudir a los juzgados a interponer la demanda, personándose directamente el denunciante o su representante legal.
“Las redes sociales dejan un rastro y todas las acciones de ciberviolencia quedan registradas, aunque los ciberdelincuentes intenten borrar sus pasos. Los expertos pueden, podemos, encontrarles, por este motivo es tan importante que denunciemos este tipo de acciones y que el miedo o la vergüenza no sean un motivo de silencio”, declara Valencia.