Entre sus principales conclusiones cabe destacar:
Los economistas son generalmente pesimistas en cuanto a sus perspectivas para el año (según una encuesta realizada a economistas jefe durante el último Foro Económico Mundial), y casi dos tercios de ellos predicen una recesión global. Las principales dificultades a las que en su opinión nos enfrentamos parecen ser la caída de la demanda y el alto coste de los préstamos, ambos ligados a los altos niveles de inflación que se prevén para este año.
En cuanto a las principales preocupaciones para los CEOs de grandes compañías (según la última encuesta de PWC), destacan la inflación, la volatilidad macroeconómica y las tensiones geopolíticas, tanto para el año en curso como para los próximos cinco años, junto a los ciberriesgos y el calentamiento global en el caso de las perspectivas a medio plazo.
Los mercados, por su parte, parecen estar en un proceso de normalización. La inflación está disminuyendo, las tasas de desempleo son bajas, los tipos de interés apenas aumentan, los presupuestos están menos restringidos, la economía china se reinicia, etc.