Para abordar este desafío, Arup, firma global de desarrollo sostenible, ha elaborado un informe para ayudar a las ciudades de todo el mundo a comprender su capacidad natural de absorción. A través de la inteligencia artificial y de imágenes por satélite, se han analizado los centros urbanos de diez ciudades de todo el mundo: Auckland, Londres, Montreal, Bombay, Nairobi, Nueva York, Shanghái, Singapur, Sídney y Toronto.
El estudio revela que factores como la cantidad de espacio verdes y azules en el entorno urbano, las propiedades hidrológicas de suelo de cada ciudad o la capacidad de drenaje de las áreas verdes pueden servir para medir la capacidad de absorción de las ciudades o para ver cómo de “esponjosas” pueden llegar a ser.
Dentro del estudio de Arup se han analizado algunos factores principales:
Medición de la cantidad de espacios verdes y azules en el entorno urbano: utilizando herramientas digitales se calculó el número de estos espacios en los centros urbanos de cada lugar. La incorporación de áreas verdes y espacios azules en el diseño de las ciudades puede actuar como esponjas naturales debido a su absorción natural. Parques, jardines y áreas verdes pueden absorber el exceso de agua de lluvia, reduciendo la cantidad de escorrentía y en última instancia, pueden ayudar a prevenir inundaciones.
Análisis de las propiedades hidrológicas del suelo de cada ciudad. También se tuvieron en cuenta los diferentes tipos de suelo presenten en cada ciudad, ya que influyen en la capacidad de absorción natural. Los suelos arenosos, por ejemplo, son más "esponjosos" que los arcillosos.
El informe muestra que, de las diez ciudades de la muestra, Auckland (Nueva Zelanda) es la ciudad más “esponjosa” debido, principalmente, al alto porcentaje de superficies verde-azul con la que la ciudad cuenta. Además, gran parte del suelo de Auckland tiene una infiltración relativamente alta en las zonas permeables. Por detrás se sitúan Nairobi y Singapore. El último lugar del ranking lo ocupa Sydney que, debido a que presenta distintas tipologías residenciales con menos superficies permeables, es poco probable que la infraestructura verde actual de la ciudad esté bien integrada para ayudar a gestionar las precipitaciones.
Ahora bien, si analizamos la situación en nuestro país, según Almudena Barona, Water Leader de Arup en España, España padecerá un incremento de las lluvias torrenciales, más olas de calor, un aumento de la salinidad del mar y nevadas menos copiosas. Esta situación, que podemos identificar perfectamente en las últimas décadas, está estudiada y analizada por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC) además de por múltiples estudios en universidades y centros de investigación tanto nacionales como internacionales. Por ello, debemos tratar de adaptarnos lo máximo posible en las ciudades y aplicar herramientas y soluciones que nos permitan combatir estos efectos adversos del cambio climático.
En definitiva, los resultados del estudio proporcionan a las ciudades una clara referencia como paso previo a la elaboración de un plan integral para mejorar sus infraestructuras naturales. Es importante que las ciudades estén preparadas para abordar los desafíos y grandes amenazas del cambio climático en los próximos años. El diseño de infraestructuras contribuye a la mitigación de inundaciones en las ciudades y, al combinar elementos como sistemas de drenaje efectivos, áreas verdes, planificación cuidadosa del uso del suelo, las ciudades pueden reducir significativamente su vulnerabilidad a las inundaciones y los impactos del cambio climático.