Las razones: el eco y la situación
Riposte Alimentaire, Última Generación o Just Stop Oil son algunos de los grupos que como forma de protesta han actuado contra cuadros que son patrimonio de la humanidad. "El campo cultural se ha convertido en la palestra de las manifestaciones y las reivindicaciones; es esencial que la protesta tenga relevancia y eco, y escoger un cuadro desconocido en un museo pequeño no tendría el mismo altavoz", añade Balcells, investigador del grupo VICRIM. Aun sin estadísticas para saber hacia dónde irá este vandalismo, los casos están ahí y, como ya ponen de manifiesto los ataques a la Gioconda, se podrían repetir. Estas acciones pasan por dos factores clave, según el experto. En primer lugar, por "el eco amplificado que se da al hacer la protesta en un espacio tan contenido y calmado como es una sala de museos", explica Balcells. El segundo aspecto es situacional: un museo es un lugar complejo desde el punto de vista de la seguridad. "Un visitante no quiere sentirse vigilado, controlado… La experiencia de ver el arte debe ser placentera. Esto hace que infiltrarse para hacer una protesta sea fácil, por más que el gran número de casos haya puesto a este tipo de instituciones muy sobre alerta", añade. Sin embargo, en vista de los hechos sucedidos, ya son muchos los museos, vigilantes y jefes de seguridad que han aumentado la alerta.
El patrimonio cultural es común, el daño también
De momento, son básicamente las artes plásticas (pintura y escultura) las que más están sufriendo este tipo de protestas, aunque Balcells afirma que se están extendiendo a otras manifestaciones artísticas, como los conciertos de música clásica. Como sucedió, por ejemplo, en septiembre de 2023, durante el concierto de la Ópera Estatal de Baviera con el director de orquesta ruso Vladimir Jurowski, cuando unos manifestantes climáticos interrumpieron la actuación.
Cuando una de estas manifestaciones u obras es atacada en muchas ocasiones sin males mayores que ensuciar el cristal que las protege, la sensación de que una obra que es patrimonio cultural de la humanidad pueda ser dañada no es agradable. "Somos el patrimonio cultural que generamos, es una parte de lo que somos", responde Núñez. "Al final, es el acervo (arte, tradiciones, prácticas, objetos) que una cultura, una sociedad va acumulando (a lo largo de su historia) y que, de alguna manera, identifica a esa sociedad. Es la materialización de esa sociedad o cultura", detalla.