Este verano, el turismo de borrachera se ha hecho sentir en forma de peleas, suciedad, ruido nocturno, venta de drogas e incluso prostitución visible, una situación que no ha hecho más que incrementar el malestar vecinal. De hecho, se ha creado una plataforma vecinal y medio millar de vecinos se manifestaron exigiendo cambios drásticos en el modelo turístico de la ciudad al final de la temporada, pidiendo más medidas, como sanciones, ya que la situación no solo afecta el centro de Lloret, sino que también se ha extendido a las urbanizaciones a través del alquiler de apartamentos para hacer grandes fiestas.
Los datos de criminalidad en Lloret confirman la percepción de los vecinos, ya que durante el primer semestre de 2024, las infracciones penales han aumentado un 21% respecto al mismo período del año anterior, alcanzando los 1.367 delitos, según datos del Ministerio del Interior. Los delitos graves y menos graves de lesiones han crecido un 61,5%, mientras que los robos con violencia e intimidación se mantienen altos, con 30 infracciones hasta junio.
El aumento de la criminalidad es un reflejo directo del tipo de turismo que Lloret ha ido atrayendo en los últimos años: turismo de bajo coste, enfocado en jóvenes que buscan fiesta, alcohol a precios bajos y barra libre en los hoteles, un modelo que actualmente también perturba la tranquilidad de las urbanizaciones. Tal como informa el medio Girona Notícies, la situación en Lloret no solo afecta la convivencia, sino que pone en riesgo la seguridad en todo el municipio, ya que este modelo de turismo incívico ha generado una escalada de conflictos y delitos.