Y además facilitan el acceso rápido, económico y asequible de producción energética a áreas alejadas de los núcleos desarrollados.
Acceso a una energía limpia y sostenible
Uno de los principales beneficios del alumbrado público solar es su capacidad para ofrecer acceso a energía limpia, segura y renovable en lugares donde las redes eléctricas tradicionales son inexistentes, inestables o costosas de extender. La energía solar, al ser gratuita y abundante en la mayoría de las regiones tropicales y subtropicales —donde se concentran muchas comunidades en situación de pobreza energética—, representa una solución viable y sostenible para proporcionar iluminación en espacios públicos como calles, plazas, caminos, escuelas y centros de salud.
El acceso a iluminación no solo mejora la vida cotidiana, sino que también favorece actividades económicas y sociales que dependen de la luz después del anochecer. Esto contribuye al cumplimiento del ODS 7: Energía asequible y no contaminante.
Proporciona seguridad y cohesión social
El alumbrado público solar tiene un impacto significativo en la seguridad ciudadana. La presencia de iluminación en calles y espacios públicos disuade actividades delictivas, facilita la movilidad segura de peatones y vehículos, y reduce los accidentes por falta de visibilidad. Este aspecto es especialmente importante para las mujeres, niños y personas mayores, que suelen ser los grupos más vulnerables durante la noche.
Además, la iluminación nocturna promueve la cohesión social al permitir reuniones comunitarias, eventos culturales y actividades educativas en horario vespertino. Estas dinámicas fortalecen el tejido social y fomentan la participación ciudadana, lo que puede ser clave en procesos de desarrollo comunitario.
Positivo impacto económico e impulso del empleo local
El alumbrado solar también representa una oportunidad para dinamizar las economías locales. Por un lado, permite extender las horas de actividad comercial, lo que beneficia a pequeños negocios, mercados y vendedores informales. Por otro lado, la instalación, mantenimiento y reparación de estos sistemas solares puede ser una fuente de empleo para técnicos locales, especialmente si se vincula con programas de formación profesional en energías renovables.
Esto refuerza el ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico, y puede convertirse en una estrategia de empoderamiento juvenil y retención del talento en comunidades rurales.
El alumbrado público solar contribuye indirectamente a la igualdad de género, al mejorar la seguridad de las mujeres durante la noche, reducir el tiempo que dedican a tareas domésticas como la recolección de leña o agua (al poder realizarlas con mayor seguridad antes o después del día laboral) y facilitar su participación en actividades comunitarias y educativas nocturnas. Proyectos que integran a mujeres en la instalación y mantenimiento de estos sistemas también promueven su empoderamiento económico y técnico, desafiando roles de género tradicionales.
Reduce las emisiones y apoya a la resiliencia climática
En términos medioambientales, el uso de alumbrado solar reduce significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), ya que no depende de combustibles fósiles para su funcionamiento. Al optar por sistemas solares autónomos —con paneles fotovoltaicos y baterías— se elimina la necesidad de generadores diésel, comúnmente utilizados en zonas sin red eléctrica, lo cual contribuye directamente a la mitigación del cambio climático.
Además, estos sistemas son más resilientes frente a desastres naturales y cortes de energía, lo que los convierte en una opción estratégica para mejorar la adaptación climática y la continuidad de servicios esenciales durante emergencias. En este sentido, se avanza en los ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles) y 13 (Acción por el clima).
La iluminación nocturna tiene un impacto profundo en el ámbito educativo. En muchas comunidades sin acceso confiable a electricidad, los estudiantes se ven obligados a estudiar con lámparas de queroseno, que son costosas, contaminantes y peligrosas para la salud. El alumbrado público solar permite que niños y jóvenes puedan estudiar por las noches en espacios comunes o en casa, lo cual mejora su rendimiento académico y sus oportunidades a futuro.
Asimismo, las escuelas con iluminación pueden ofrecer clases vespertinas, actividades extracurriculares o programas de alfabetización para adultos, ampliando las oportunidades de aprendizaje y desarrollo humano.
Aunque la inversión inicial en alumbrado solar puede ser más alta que en sistemas convencionales, los costos operativos y de mantenimiento son considerablemente más bajos. Al no depender de la red eléctrica ni de combustible, estos sistemas funcionan de manera autónoma durante años, con mínimas intervenciones técnicas. Además, la tecnología solar ha experimentado una reducción sostenida de precios en la última década, lo que la hace cada vez más accesible para programas de desarrollo financiados por gobiernos, ONGs y agencias de cooperación internacional.
Los avances en baterías de litio, controladores inteligentes y luminarias LED también han incrementado la eficiencia y vida útil de estos sistemas, asegurando su viabilidad técnica incluso en condiciones climáticas adversas.
El alumbrado público solar no es simplemente una solución tecnológica, sino una herramienta transversal que apoya múltiples dimensiones del desarrollo sostenible. Su implementación en comunidades vulnerables puede transformar realidades, mejorar la calidad de vida, fomentar la equidad y construir resiliencia climática.
Para los actores de la cooperación internacional, representa una inversión eficaz con impacto duradero y existen múltiples ejemplos positivos de este tipo de tecnologías, como el Puente de la Amistad, una infraestructura emblemática de 620 metros de longitud que cruza el río Logone y conecta las ciudades de Yagoua (Camerún) y Bongor (Chad) y que fue inaugurada el 28 de abril de 2025, marcado un hito importante de cooperación regional para África Central.
Integrar proyectos de alumbrado solar en planes de cooperación permite no solo electrificar zonas remotas, sino también impulsar el desarrollo humano, la equidad y la sostenibilidad ambiental, pilares esenciales para construir un futuro más justo y luminoso para todos.