“Cada mes de verano se esfuman de media entre el 2 y el 3% de la liquidez agregada de las empresas. Eso equivale a dejar de tener alrededor de 10 días de caja libre en empresas con márgenes muy ajustados”, explica John Belálcazar, CEO y fundador de Impulsa CFO.
En este contexto, y ante la falta de liquidez, la solución más común sigue siendo la de recurrir al crédito bancario. Según la última Encuesta de Acceso a la Financiación (BCE/Banco de España), el 14% neto de empresas percibe hoy mayor facilidad para obtener crédito que hace un año, gracias a la competencia bancaria y a la reciente pausa en la subida de tipos.
Desde Impulsa CFO, la firma española de servicios financieros bajo demanda, recomiendan, antes de terminar la primera semana de septiembre, hacer una revisión rápida de la caja siguiendo estos pasos:
- Comparar los flujos de caja reales con el presupuesto y ajustar las previsiones hasta diciembre.
- Evaluar si las metas siguen siendo viables: Si no es así, conviene reprogramar el CAPEX no esencial y priorizar proyectos con retorno rápido.
- Comprobar la liquidez para los próximos meses: Verificar si la caja disponible cubre nóminas, pagos de IVA y compras de fin de año. De no ser suficiente, conviene explorar herramientas como confirming, pólizas de crédito o factoring, aprovechando que los tipos de interés aún están contenidos.
- Auditar los impagos y lanzar una campaña de recobro proactiva, incentiva por ejemplo el pronto pago con descuentos selectivos y mensajes claros.
“Si en septiembre no se ponen en orden tesorería y previsiones, el cuarto trimestre puede llegar con sorpresas desagradables. Las pymes que actúan ahora ganan margen de maniobra para renegociar precios, adelantar cobros y asegurar líneas de liquidez antes del pico navideño”, subraya John Belálcazar, CEO y fundador de Impulsa CFO.