Obviamente hay que discernir entre Vivienda en régimen de alquiler o en propiedad. Pues aunque las medidas a adoptar para poder llegar a mejorar los Mercados, en relación a lo que conviene, en gran medida sirven para los dos Mercados, en el de Alquiler existen ciertas medidas concretas para él.
Resulta obvio que indefectiblemente, la primera de las medidas es crear una mayor Oferta en el Mercado, tanto de alquiler como el de propiedad. Y precisamente esto es el quiz de la cuestión. Por ello es mejor tratar este tema iniciándolo por el Mercado de propiedad.
O como generalmente es conocido, Mercado de compra - venta.
Es indiscutible que en lo que respecta a la Vivienda, el problema radica en la Oferta. Por ello las propuesta deben ser en aras a hacer crecer la Oferta. Lógicamente las medidas a adoptar deben ser múltiples, sin centrarse sólo en una.
Por lo tanto una de entre la batería de propuestas que convendría realizar es que se liberalice más el suelo para construir. Y además de que dicha construcción se haga por empresas privadas, también la administración construya, para acrecentar aún más la Oferta. Evidentemente habrá que mejorar las actuales condiciones existentes de agilidad de trámites etc. etc..
No hay que dejar de lado tampoco, que se incentive la puesta en el Mercado de viviendas que se encuentran fuera de él.
E indiscutiblemente, se debe adoptar alguna medida adecuada para impedir que los fondos de inversión inmobiliaria drenen el parque de viviendas, y con ello casi lo oligopolicen; e incluso den otro destino final a lo que en sí ha venido experimentando esas viviendas y variando por lo tanto la Oferta de Vivienda distorsionándola.
En relación ya en concreto a lo que es el Mercado de Alquiler conviene adoptar medidas dinamizadoras de la Oferta. Sin lugar a ningún género de duda, la primera debe ser en orden a que los propietarios minimicen el risgo de contrapartida. Osea que exista cierta seguridad de cobro y de poder volver a tener a su disposición dicha vivienda y en un estado aceptable. Haciendo de esta manera que los Oferentes puedan poner en el Mercado las Viviendas, sin tantos reparos. Además incentivar a los propietarios la inclusión en ese Mercado, siéndoles más conveniente el hacerlo, que tener la vivienda fuera de él. Y obviamente tener cuidado también aquí, en lo referente al drenaje de dicho Mercado, experimentado por el destino a viviendas turísticas de viviendas que hasta la fecha eran destinadas a vivienda familiar.
Hay que tener presente que en estas medidas tendentes a que los precios de la vivienda no suban de manera estratosférica, en el Pais Vasco han creado una institución mediadora que alquila directamente a los arrendatarios, eliminando así el riesgo de contrapartida, pues ella se erige en pagadora al arrendador. Y además garantiza que la vivienda tenga unas mínimas condiciones de habitabilidad. A la vez que el precio es regulado y la devolución en su momento al propietario, es tal como él la ofertó inicialmente.
Es de vital importancia disponer de una vivienda digna, pues el no poder obtenerla abocará indiscutiblemente, a que las Sociedades cambien. Ya que no se tiene nada más que ver que la falta de asequibilidad que tienen los jóvenes a disponer de una vivienda, por citar un solo ejemplo, ocasiona que puedan llegar a formar una familia hasta pasados los treinta años. Pues ahora el que se puede emancipar, se suele encontrar en una habitación que le constriñe, por esta circunstancia, incluso hasta en su desarrollo formativo. Y eso obviamente aboca a que ellos y las Sociedades, no puedan llegar alcanzar su óptimo, haciendo que vayan en una inexorable franca regresión depauperándose que aboque a escenarios que no son deseables.