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Quince días más de vacaciones para nuestros Diputados

· Por Miguel Córdoba, economista

lunes 08 de septiembre de 2025, 08:29h
Quince días más de vacaciones para nuestros Diputados
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Comienza septiembre con el inusitado comunicado de que se suspende el pleno del Congreso del día once porque se tiene que celebrar la Diada en Cataluña. Resulta sorprendente la capacidad del Gobierno para hincar la rodilla en tierra ante cualquier petición de los independentistas. Y crear precedentes es lo que tiene, ya que se supone que todos los españoles, de acuerdo con nuestra Constitución, somos iguales y tenemos los mismos derechos y obligaciones.
Quince días más de vacaciones para nuestros Diputados

Por tanto, a partir de ahora, cualquier Comunidad Autónoma debería poder pedir la suspensión de las sesiones del Congreso cuando celebre el día de su comunidad, a saber:

Afortunadamente, el 23 de abril se celebran simultáneamente las festividades de Aragón y Castilla y León, y el 8 de septiembre también coinciden Asturias y Extremadura, por lo que los sufridos contribuyentes nos ahorraríamos dos días de holganza de nuestros representantes.

Así que ya saben nuestros diputados lo que hay que hacer: exigir lo mismo que ya han hecho los catalanes, ya que, como he dicho, hay un precedente. La verdad es que tengo curiosidad sobre cuál sería la respuesta de la presidente del Congreso, Francina Armengol, cuando se le planteen estas peticiones.

Lo curioso del caso es que los diputados de Esquerra y Junts son empleados del Estado y cobran dinero público, teniendo su puesto de trabajo en Madrid, por lo que el hecho de que en el lugar de donde proceden se celebre una fiesta no debería ser óbice para que acudieran a su puesto de trabajo. Pero para eso está nuestro diligente presidente del gobierno que no repara en concesiones a sus “fieles” aliados, que sólo le mantienen en el puesto para ver cuánto más pueden sacar del erario en los próximos meses.

Decía el poeta jienense Bernardo López García en su “Oda al 2 de mayo” en 1866: “Oigo España tu aflicción…”, algo que desgraciadamente nosotros seguimos oyendo, pero aparte de los primeros y conocidos versos, hay algún otro que merece la pena recordar:

Lloras, porque te insultaron los que su amor te ofrecieron, a ti a quien siempre temieron

En tu suelo virginal no arraigan extraños fueros

Evidentemente, se trata de unos versos de mediados del siglo XIX todavía influenciados por las guerras napoleónicas, pero que ensalzaban a una España unida y orgullosa de su pasado, haciendo referencia a nuestro origen ibero (sí, los catalanes también tienen origen ibero), y a la identidad nacional que demostraron nuestros ancestros para liberar nuestro país de la invasión extranjera. En aquella época no había independentismo y los catalanes sentían que eran parte de España. Hasta que en los años ochenta del siglo XIX no surgieron los nacionalistas de la mano de Almirall, Prat de la Riba, Cambó y Puig i Cadafalch, no se generaron las bases del movimiento independentista que ha eclosionado con extraña virulencia en los últimos años ante la pasividad de Rajoy y la debilidad de Sánchez.

Es curioso como en los últimos ciento cincuenta años, países europeos como Alemania con Bismarck o Italia con Garibaldi se consolidaron a partir de estados más pequeños e incluso grupos étnicos diferentes, y a nadie se le ocurre decir que quiere separarse del resto del país, pues son conscientes de la debilidad que ello supondría en un mundo cada vez más global. Sin embargo, aquí en España, y después de más de cinco siglos y medio de unidad territorial, surge un grupo radical que sólo preconiza la separación de España sobre la base de un planteamiento identitario que nunca existió, ya que el condado de Barcelona siempre perteneció al reino de Aragón y los reyes de Aragón eran además condes de Barcelona y residían en esa ciudad.

Por tanto, ceder a unas pretensiones que no tienen fundamento, sólo por un puñado de votos en el Congreso es un error histórico del que nos arrepentiremos durante mucho tiempo. Los catalanes no han estado sojuzgados, ni siquiera en la época de Franco, cuando Barcelona era la ciudad más cosmopolita de España y daba gusto visitarla. Sólo hay que ver la pujanza económica y la riqueza que hay en las comarcas catalanas y compararlas, por ejemplo, con el norte de Castilla y León, donde hay zonas en las que hasta es difícil encontrar un hospital que te atienda si tienes un accidente grave. Sinceramente, no creo que tengan ningún derecho a quejarse en comparación con otras regiones españolas. Y hasta declaramos fiesta en el Congreso porque es la Diada.

En fin, supongo que todo tiene su porqué y que la historia lo analizará adecuadamente. Lo que sí me parece mentira es que un político provinciano de tercera fila haya sido capaz primero de gobernar en Cataluña y después gobernar de facto en el resto de España.

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