El informe se ha presentado públicamente en un acto celebrado en la sede de la CEOE con la participación de Arturo de las Heras, presidente de ANCYPEL; Ricardo Díaz Martín, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España; y el Dr. Carlos Mayo del Río, especialista en análisis de ciclo de vida y profesor universitario, quien detalló los aspectos técnicos del estudio.
El Dr. Mayo explicó los “factores de comparación entre ambas emisiones” como “las emisiones de carbono, principalmente debidas al transporte, a la climatización y a la energía que necesitan los equipos para funcionar”, seguidas de “consumo de recursos, el papel, los dispositivos electrónicos también, y otro tipo de materiales”, así como la gestión de residuos, los físicos, como son el papel y los plásticos, frente a los electrónicos”.
El transporte, factor decisivo en la huella de carbono
Aunque el estudio ha analizado de forma exhaustiva múltiples variables, el transporte se revela como el factor más determinante. El análisis desglosó la huella de carbono en múltiples factores, desde el acondicionamiento térmico de los recintos —donde el consumo de un aula (115 kWh/mes) se compara con el de una habitación individual (12 kWh/mes)— hasta la iluminación y la ventilación.
El informe aporta un matiz clave: si bien el consumo energético por recinto es mayor en la presencialidad, al dividirlo entre los alumnos, la huella individual en aspectos como la climatización o la iluminación es menor que la de un estudiante en remoto. Sin embargo, esta honestidad metodológica refuerza la conclusión final: la eliminación de los desplazamientos diarios de alumnos y docentes representa una ventaja competitiva tan abrumadora que la huella de carbono global por alumno es "muy notablemente inferior" en la modalidad online. Esta conclusión se mantiene incluso tras haber considerado los escenarios más desfavorables para el e-learning y los más beneficiosos para la presencialidad.
Una transformación sostenible para la educación
En el entorno actual la sostenibilidad ya no es una opción sino una exigencia del mercado y un pilar de las políticas europeas.Por ello, este informe proporciona la evidencia empírica que el sector educativo necesitaba para liderar la transición ecológica. Los resultados posicionan la formación online no solo como una alternativa pedagógica, sino como un pilar fundamental para construir un futuro educativo más responsable con el medio ambiente. Estos datos ofrecen una base científica sólida para que instituciones, empresas y administraciones públicas diseñen e integren la sostenibilidad en sus estrategias formativas, tomando decisiones informadas que contribuyan a la descarbonización. El análisis demuestra que la clave de esta diferencia radical reside, fundamentalmente, en la eliminación de los desplazamientos.
Durante la presentación del informe, los responsables de ambas organizaciones han valorado la trascendencia de estos resultados para el futuro del sector.
Arturo de las Heras,presidente de ANCYPEL, ha explicado que el estudio responde a “la necesidad de evaluar la sostenibilidad del sector educativo, tanto en programas de posgrado como de formación continua”. Además, aclara que “nuestra idea no ha sido comparar modelos desde el punto de vista pedagógico, sino desde su huella ambiental, entendiendo esto como el conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente CO2, generados directa o indirectamente por cada modalidad formativa”.Entre los muchos beneficios de la formación online, uno de los más importantes paraDe las Heras,es la “democratización de la educación” ya que elimina “las barreras educativas”que, muchas veces son motivadas “por las dificultades de acceso presencial a las aulas, la incompatibilidad de horarios, la falta de recursos económicos, falta de transporte público adecuado, diversidad funcional que dificulta los movimientos de estudiantes, etc”.
Ricardo Díaz Martín,presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España, ha destacado la singularidad de este informe porque “casi todos los estudios de análisis de ciclo de vida de huella de carbono siempre van referidos desde la academia a técnicas industriales, a procesos industriales, pero no a otros procesos que tienen que ver con la acción humana continua del día a día y mucho menos en un proceso como el de la educación”, por lo que para el Consejo fue “un cambiode paradigma y darnos cuenta de que no solo es la industria, sino la acción humana continua la que produce esos impactos ambientales”
Rigor metodológico del estudio
La investigación se ha desarrollado aplicando la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), cumpliendo con los estándares internacionales ISO 14040 e ISO 14044, lo que garantiza el máximo rigor, la objetividad y la reproducibilidad de sus conclusiones.