En España existe un sector absolutamente estratégico que sostiene la operatividad del país: la refrigeración, la climatización y los gases industriales. Un ecosistema técnico y altamente especializado que permanece fuera del radar del gran público, pero cuya ausencia provocaría un colapso inmediato. Sin estas soluciones invisibles presentes en hospitales, industrias alimentarias, centros de datos, laboratorios, transporte y hoteles el sistema sanitario dejaría de funcionar, el suministro alimentario se detendría, los servidores caerían y buena parte de la cadena logística quedaría paralizada. Es, literalmente, la trastienda tecnológica que mantiene en marcha la vida moderna.
A pesar de su impacto en la economía y en la seguridad del país, se trata de un sector históricamente poco reconocido y con una urgente necesidad de talento especializado. La complejidad de sus procesos, la evolución constante de la normativa y la transición hacia modelos más sostenibles hacen que las empresas necesiten profesionales cualificados capaces de adaptarse a tecnologías cada vez más avanzadas.
“Es un sector fundamental, pero sorprendentemente desconocido”, explica Verónica Castañón, directora general de Grupo STAG. “Hoy la refrigeración, la climatización y los gases industriales no solo garantizan el funcionamiento de servicios básicos, sino que juegan un papel crítico en la transición energética, la eficiencia de los edificios, la conservación de alimentos o el funcionamiento de las industrias farmacéuticas. Sin estos servicios, el país no podría operar”, asegura Castañón.
Para comprender la verdadera magnitud de este sector, es necesario dejar de pensar en aparatos y centrarse en los servicios esenciales que sostienen la vida cotidiana. “La sanidad depende de cadenas de frío ininterrumpidas para conservar medicamentos, vacunas, muestras biológicas y bancos de sangre”, comenta Castañón. “La alimentación, un sector clave de la economía española que exporta por más de 60.000 millones de euros anuales, requiere refrigeración industrial en todas sus fases: procesado, almacenamiento y transporte”, continúa la responsable de Grupo STAG. La industria y la tecnología dependen del control climático de precisión para procesos químicos, fabricación de plásticos, laboratorios, centros de datos y fábricas inteligentes. Incluso la climatización en oficinas, hospitales, escuelas y transporte público no es un lujo: asegura salud, confort y productividad. La resiliencia de este sector es, en realidad, la resiliencia de toda la cadena de suministro.
El Grupo STAG, empresa madrileña con más de cuarenta años liderando el sector de los gases refrigerantes, subraya la importancia crítica de la refrigeración y la climatización para el funcionamiento del país. Las cifras respaldan esta relevancia: en España, el sector factura 2.000 millones de euros anuales, emplea directamente a más de 13.000 personas y está compuesto por cientos de empresas, desde multinacionales hasta pymes familiares, según datos de la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (AFEC).
En este contexto, Grupo STAG pone en marcha iniciativas destinadas a visibilizar el sector y atraer nuevas generaciones, impulsando programas formativos, certificaciones y colaboraciones con centros educativos. “Necesitamos que la sociedad entienda que este sector es estratégico, moderno y con futuro. La tecnología avanza a un ritmo acelerado y necesitamos profesionales preparados para liderar ese cambio”, añade Castañón. La compañía insiste en que la refrigeración y la climatización deben dejar de considerarse actividades técnicas en segundo plano para ocupar el lugar que les corresponde dentro del mapa industrial del país. Se trata de un campo con empleo estable, salarios competitivos, innovación constante y un impacto directo en la sostenibilidad y en la calidad de vida.
“La importancia de este sector va mucho más allá de la técnica o la logística: está presente en cada momento de nuestra vida cotidiana”, subraya Castañón. “Desde garantizar que los alimentos lleguen frescos a los supermercados, hasta asegurar que los laboratorios puedan conservar muestras vitales o que los centros de datos funcionen sin interrupciones; desde mantener hospitales y residencias climatizados en condiciones óptimas, hasta que el transporte público ofrezca seguridad y confort a los ciudadanos. Incluso sectores como la industria farmacéutica, la producción de energías renovables o la fabricación de componentes electrónicos dependen de estos servicios especializados. Sin ellos, gran parte de la economía y de la vida moderna se paralizaría”.
Por eso, recalca la directora general de Grupo STAG, “la refrigeración, la climatización y los gases industriales no son actividades en segundo plano, sino pilares invisibles que sostienen el funcionamiento del país y que requieren reconocimiento, inversión y talento para seguir asegurando la operatividad, la innovación y la sostenibilidad que España necesita”.
Así cambiará la refrigeración en 2026: las cuatro tecnologías clave
De cara a 2026, la ingeniería y la tecnología avanzan de la mano para transformar el futuro de la refrigeración. Cinco tecnologías disruptivas se perfilan como protagonistas en los próximos años: blockchain, inteligencia artificial (AI), big data y realidad aumentada. Estas herramientas no sólo optimizan la eficiencia energética y reducen costes, sino que permiten pasar del control manual al automático, dotando a las instalaciones de la capacidad de autoregularse y mantener siempre los parámetros óptimos de funcionamiento y fiabilidad. Este salto tecnológico no solo mejora la operatividad de los sistemas, sino que se traduce en rentabilidad para los clientes y las empresas instaladoras, al mismo tiempo que constituye un argumento de venta diferencial para los fabricantes, consolidando un sector cada vez más innovador y competitivo.
“Estas innovaciones ya se están implementando, pero 2026 será el año en que definirán realmente el futuro del sector, haciéndolo más eficiente, competitivo y sostenible”, afirma Castañón.