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El caso de la ruina de Cambridge Credit Corp. Ltun. o cuando todo se pone en contra

El caso de la ruina de Cambridge Credit Corp. Ltun. o cuando todo se pone en contra

· Por Jose Luis Sánchez Fernández de Valderrama, Catedrático de la Universidad Complutense, Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras

sábado 21 de febrero de 2026, 10:12h

Credit Corp. Ltun. fue una de las mayores ruinas empresariales de Australia Un caso de escándalo empresarial con los efectos colaterales inducidos de la perdida de los ahorros de miles de inversoresque se conoció el 27 de septiembre de 1974, cuando las acciones de Cambridge Credit Corp Ltun se desplomaron en la bolsa australiana.

En ese momento el problema de liquidez de Cambridge Credit era insuperable. La deuda de la sociedad se estimaba en 190 millones de dólares, frente una cifra de capital de quince millones y unos activos de 73,5 millones de dólares a valor contable, que ademas posteriormente sufrieron una importante depreciación en el mercado real.

Los problemas para la empresa comenzaron como consecuencia de la crisis mundial del petróleo y la crisis crediticia australiana de 1974, que provocaron un importante incremento de la tasa de interés y de la inflación.

Otro factor que contribuyó a la crisis fue que el Banco de la Reserva de Australia endureció la política monetaria en 1973, colapsando la capacidad de pago de la sociedad, que provocó la imposibilidad de pagar los intereses de los créditos vencidos de la compañía.

Este problema afectó al sector económico en general y, en particular, a otras compañías dedicadas a la promoción inmobiliaria, que se vieron en dificultades unos meses antes.

Es el caso de Home Units Australia en julio y Mainline Corporation en agosto de 1974, obligando a intervenir al Banco de la Reserva de Australia, que arbitró distintas medidas para ayudar a los bancos y otras instituciones financieras.

Sobre estas bases, parece que nos encontraríamos con una quiebra fortuita debida a las circunstancias de negocio, pero investigaciones llevadas a cabo demostraron que se había manipulado la contabilidad para poder así ofrecer unos beneficios inexistentes. La sociedad declaraba tres millones de dólares de beneficios, cuando las cifras reales eran de una pérdida de 70 millones de dólares.

Cambridge Credit Corp era un negocio a largo plazo y necesitaba mostrar una imagen de empresa rentable para conseguir crédito adecuado a estos plazos. La red de empresas privadas controladas por la compañía se utilizó para disfrazar la verdadera rentabilidad del grupo.

Las empresas de la familia Hutcheson eran el vehículo utilizado para manipular la cuenta de pérdidas y ganancias de Cambridge Credit con la intención de ocultar la auténtica situación financiera del grupo,

Las estructuras de capital estaban diseñadas para evitar la consolidación con las subsidiarias Cambridge Credit. Estas empresas eran de capital particular, pero operaban con fondos que se originaban en Cambridge Credit. Se disimulaban las pérdidas en las inversiones, y estas pérdidas no se consolidaban posteriormente en las cuentas.

Cambridge Credit aprovechó la flexibilidad de las normas contables sobre cuándo y cómo se podían reconocer los ingresos de las operaciones. Las empresas en las que Cambridge tenía participación vendían terrenos no urbanizados a empresas conjuntas de las que Cambridge Credit también era participante.

Cambridge Credit incorporaba la totalidad completa de las ganancias del acuerdo sin informar de la participación de Cambridge en la empresa compradora. En ocasiones, financiaba la compra prestando el dinero al comprador. Por tanto, la venta no era real.

Otra irregularidad consistía en que Cambridge Credit concedía créditos a empresas familiares de Hutcheson sin reconocer en sus cuentas anuales de Cambridge Credit las deudas incobrables por estos préstamos.

Como en otras ocasiones por hechos parecidos, la firma de auditoría responsable de la revisión de las cuentas de la compañía fue acusada de negligencia y de falta de profesionalidad en sus actuaciones. En marzo de 1985 fueron condenados a pagar una indemnización por daños y perjuicios de 145 millones de dólares.

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