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APRENDER DE LOS ERRORES

La cultura del error

· Por Miriam Hernández

martes 10 de marzo de 2026, 09:32h
La cultura del error
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Hemos crecido pensando que debemos evitar los errores, en hacer las cosas perfectas y en que debíamos esforzarnos constantemente para evitar el error a toda costa. Sin embargo, es una premisa con poca consistencia. El aprendizaje y el error van de la mano. Es un binomio difiicil de separar. Aunque aprender sin equivocarse sería lo más cómodo y fácil, el error está presente desde el minuto uno, desde el inicio del conocimiento, hasta cuando el proceso ya está aprendido y afianzado a partes iguales.


A todos nos encantaría aprender sin tener que pasar por momentos de culpa, frustración e inseguridades, todas estas sensaciones fruto de fallos cometidos.

Cualquiera ha tenido errores al principio de un nuevo trabajo, por ejemplo, o cuando estás desempeñando alguna tarea o gestión. Todos, sin distinción, nos equivocamos.

Pero hay un componente añadido a esta situación, que influye directamente en la repercusión del error y también en el aprendizaje posterior. Es la acogida pública que tiene el error en el entorno que nos encontramos.

Una equivocación en un contexto laboral puede tener distintas consideraciones, consecuencias y ser más o menos grave, pero, ¿qué sucede cuándo no sabemos ver la gravedad justa del problema, cuando exageramos o minimizamos algo que ha ocurrido?.

Si el error tiene consecuencias graves, lógicamente el trato y la gestión tendrán un componente de relevancia mucho mayor que si es una confusión o error leve.

Y es aquí donde intervienen otros factores, el tratamiento que hacen del error las personas responsables.

Conocer lo sucedido. Escuchar a los protagonistas. Buscar soluciones y no culpables, analizar las causas, las circunstancias y las distinas opciones que se plantean, etc., harán que todo el equipo y la persona concreta, aprenda del error cometido.

Por el contrario, si el error es tratado con reproche, recriminaciones presentes y pasadas, ausencia de responsabilidades, poner en evidencia al autor en público, entonces el error llevará un aprendizaje amargo y quizás con poca consistencia para que perdure en el tiempo, lo que seguramente ocasione, que se vuelva a producir más veces, por más personas, en más circunstancias...

Un líder que sea capaz de escuchar los motivos, los detalles de la situación y los sentimientos de la o las personas implicadas, podrá reconducir la situación haciendoles partícipes para crear un aprendizaje sólido, minimizar la posibilidad de repetición y lo que es más importante, evitar la sensación de no ser válido en la organización.

Buscar soluciones y no enfocarse en el problema, es la verdadera sabiduría del error.

Crear entornos de enfado donde se pone en evidencia el trabajo de una persona o del equipo, no hará más que coartar la libertad y la iniciativa para seguir trabajando, lo que puede traer consigo abandondo y dejadez del puesto y la empresa.

Un error no te define, pero sí, la forma de gestionarlo.

Las personas somos mucho más que un solo rasgo, un hecho puntual o una situación. Y si no, que se lo digan a las personas desempleadas. Pasan por una etapa que no puede ni debe definirles, sino, que transitan por unas circunstancias determinadas que intentan revertir, mejorar o cambiar. ¿Esa etapa de ausencia de trabajo les define como personas? No.

¿Cometer un error te define como mal trabajador? No.

Tener erroes y superarlos, no es pasar de puntillas sin analizar, ni tener autocrítica o sin asumir las responsabilidades de cada uno.

La persona que desea aprender, admite el feedback negativo del error y no se queda anclada en él, intenta avanzar y buscar la mejor solución. Si además, está rodeada de líderes que lo enfocan desde un punto de vista circunstancial e inevitable que ocurre aunque no queramos, buscarán la mejor forma de salir juntos de esa situación, en equipo, sin buscar culpables y enfocándose en soluciones sin regocijarse ni evidenciar innecesariamente lo ocurrido.

Los errores forman parte del ser humano, y por suerte o por desgracia, el aprendizaje va de la mano del error y del obstáculo. Pensar que podemos ser máquinas infalibles es irreal.

Pero, ¿estamos preparados para cometer errores?

Y los líderes, ¿están preparados para gestionarlos adecuadamente?

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