Una decisión consciente y llena de luz
Para el equipo de BaLó, este adiós es una celebración de su mejor momento. "Queremos ser muy claros: no cerramos porque la llama se haya apagado, sino para abrir un nuevo capítulo. Hemos tomado la decisión consciente de priorizar una mejor calidad de vida y un equilibrio personal, eligiendo cerrar este ciclo mientras estamos en nuestro mejor momento", explican los chefs.
Esta filosofía, que ha guiado cada plato en su emblemática ubicación de la calle Déu i Mata, se traslada ahora a su esfera privada. BaLó se despide no solo como un espacio gastronómico de referencia incluido en la Guía Michelin, sino como un hogar donde el producto de proximidad y la excelencia técnica han ido siempre de la mano de la calidez humana.
Un legado de afecto y reconocimiento
Al echar la vista atrás, Lena y Ricky solo encuentran motivos para el agradecimiento. El viaje de BaLó ha sido una construcción colectiva entre un equipo entregado, la complicidad de los proveedores y unos clientes que se convirtieron en parte esencial de su mundo.
"Nos sentimos increíblemente orgullosos de todo lo que hemos logrado. Desde el apoyo de los medios de comunicación hasta la camaradería de nuestros compañeros restauradores, este viaje ha sido más de lo que jamás soñamos. A nuestro equipo y a nuestros clientes leales: no solo apoyaron un negocio, pasaron a formar parte de nuestro mundo. Ha sido un auténtico placer ser parte de este sector".
Un último servicio para el recuerdo
BaLó cerrará sus puertas el próximo 28 de marzo, con la misma felicidad con la que las abrió, "con el corazón lleno y sin remordimientos". Aunque el futuro es una página en blanco que despierta ilusión, el presente es una invitación abierta a disfrutar de las últimas semanas de su cocina sensorial.