El reciente incremento ha supuesto doblar el importe de este gravamen, equiparando Barcelona a las ciudades europeas que cobran una tasa más elevada por noche. De hecho, la tasa turística ya es más cara en Barcelona que en Roma, cuyo importe oscila entre los 4€ y los 10€, y que en París, donde se debe abonar entre 2,60€ y 11,38€. En cambio, es similar a la de Atenas (entre 2€ y 15€).
Radical Storage señala, sin embargo, que en determinadas ciudades se puede llegar a pagar una tasa más elevada, puesto que cargan un porcentaje sobre el total de la reserva. Es el caso de Ámsterdam (12,5%), Berlín (un 7,5%) o Viena (un 3,2%).
Radical Storage subraya que existe una brecha de precios muy marcada entre las distintas metrópolis europeas, algo que es determinante a la hora de elegir el destino al que viajar para los turistas con bajo presupuesto. La partida presupuestaria con una mayor diferencia entre la ciudad más cara y la más barata es el precio del alojamiento.
En este sentido, recientemente Radical Storage hizo público un estudio en el que señalaba Barcelona como la nº 17 ciudad más cara a la que viajar en Europa. La partida más elevada de estas cuatro fue efectivamente el alojamiento, con un coste medio de 128€/noche, seguida por la comida (73€). En cambio, el ocio (42€) y el transporte (26€) son bastante más asequibles.