El helio tiene el punto de ebullición más bajo de todos los elementos, alcanzando temperaturas de -268,9 °C. En la fabricación de chips hay procesos que generan un calor extremo en superficies microscópicas y el helio permite disipar ese calor. El helio no tiene sustitutos viables en muchos de estos procesos.
Los fabricantes de chips de memoria sufrirían en una interrupción del suministro de helio. Gigantes como Samsung Electronics y SK Hynix concentran cerca del 66% de la producción mundial de chips de memoria. Por ejemplo, los chips de memoria DRAM, que es una memoria rápida utilizada en casi todos los dispositivos. La IA moderna, especialmente los modelos grandes (LLM), necesita chips de memoria de alto ancho de banda (HBM). Por cada oblea dedicada a HBM se utilizan 3–4 obleas de DRAM estándar.
Qatar produce alrededor del 30% del helio mundial, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. El helio se obtiene como subproducto del procesamiento de gas natural. Los ataques de Israel contra el yacimiento de gas natural iraní de Pars Sur, que Irán comparte con Qatar, han dañado infraestructuras que se calcula que tardarán de 3 a 5 años en recuperarse. Qatar ha declarado fuerza mayor y ha parado su producción. El precio del helio se ha duplicado en dos semanas. Corea del Sur es el país que más está sufriendo las consecuencias del auge de precios, ya que produce cerca de dos tercios de los chips de memoria del mundo.
Estados Unidos es el primer productor mundial de helio, pero dedica casi la totalidad de sus suministros a consumo interno. Rusia, el tercer productor mundial, aún está muy lejos de los niveles de Estados Unidos y Qatar.
Los principales efectos indirectos, son el aumento de los precios del chip de memoria de trabajo DRAM y del chip de memoria de almacenamiento NAND, especialmente en servidores, incertidumbre en las compras de fabricantes de smartphones, PC y dispositivos de almacenamiento, retrasos en transiciones tecnológicas y certificaciones de producto, afectando las hojas de ruta, y mayores tiempos de entrega de servidores de IA, debido al papel de los chips de memoria en plataformas GPU.
Esta interrupción está generando preocupaciones también en el ámbito sanitario. Los equipos de resonancia magnética requieren grandes volúmenes de helio y, ante una reducción del suministro, algunos sistemas podrían dejar de funcionar.
Los imanes de una resonancia magnética son electroimanes superconductores. Un material es superconductor cuando, al estar extremadamente frío, pierde toda resistencia eléctrica. Esto permite generar campos magnéticos enormes (1,5–3 teslas) sin gastar energía en forma de calor. Para ser superconductor, el imán debe mantenerse a unos −269 °C, muy cerca del cero absoluto. Gracias al helio se mantienen las bajas temperaturas, sin él, el escáner no funciona y no hay sustituto.
España cuenta con cerca de 900 aparatos de resonancias magnéticas, 475 forman parte del Sistema Nacional de Salud, el 58,7% del total, y el resto pertenecen a la sanidad privada. Los datos indican que en España se realizaron más de 6 millones de resonancias magnéticas durante 2023. Según los datos del Ministerio de Sanidad, el 45% de los aparatos de resonancia magnéticas, tiene más de 10 años de antigüedad y depende de grandes recargas periódicas de helio líquido.
No hay reservas estratégicas nacionales y tampoco un plan de contingencia publicado por el Ministerio de Sanidad según el sector. Los hospitales españoles trabajan con un modelo just-in-time, lo que quiere decir que el helio llega en 24-48 horas, pero si no hay stock, el suministro se puede interrumpir durante semanas y los equipos no pueden funcionar, debido a la falta de helio en el imán de la resonancia.
Los nuevos equipos de resonancia magnética funcionan con solo 7 litros de helio en circuito sellado frente a los 1.500 litros de los equipos convencionales. Actualmente, solo el 15-20% del parque tecnológico sanitario español utiliza los aparatos más modernos y se calcula que la transición completa no llegará antes de 2035.
No existe sustituto al helio y la exportación desde otros países es complicada. La carrera por la IA no se juega solo en algoritmos y centros de datos, sino también en el control de los recursos materiales que permiten fabricar los chips necesarios. Pero la escasez helio también afecta a otros sectores críticos, como el de la salud.