Durante mayo 2026, los flujos de capital a nivel mundial de los fondos de inversión y ETFs dirigidos hacia el sector tecnológico marcaron récords con más de USD 35.000 millones de entradas en un solo mes, concentrando el 17,5% de los flujos mundiales en un solo sector. Eso equivale a más de 17 veces la media mensual de los flujos de los últimos 15 años.
Los datos sugieren que la narrativa de la IA está absorbiendo una parte significativa del apetito por renta variable, incluso cuando las valoraciones del sector son exigentes y cuando existen sectores con valoraciones más atractivas. El efecto se ve acentuado por el discurso en redes sociales entre los inversores minoristas y por los ETFs y fondos indexados que tienden a canalizar los nuevos flujos hacia las compañías de mayor capitalización, con lo que el momentum de precio se retroalimenta con el momentum de flujo. Si bien el discurso en torno al crecimiento de los centros de datos y la demanda de GPUs y semiconductores es probablemente cierto, también lo es que el mercado puede estar descontando una parte importante de ese crecimiento mucho antes de que se materialice.
La evidencia muestra que cuando hay herding, se intensifican los movimientos de mercado debido a la sobrerreacción en masa, lo que puede desencadenar una rápida reversión a la media del precio de los activos. Internet fue una revolución tecnológica real, pero eso no evitó la crisis de las puntocom a finales de los 90. Las Nifty Fifty eran grandes compañías, pero en los 70 tuvieron grandes caídas porque se pagaron múltiplos excesivos por ellas a finales de los 60. Del mismo modo, la IA puede ser una revolución transformadora, pero eso no implica que cualquier precio sea razonable para entrar al sector.
Por ello, en tiempos como el actual, la gestión de carteras requiere mayor disciplina. No se trata de negar una tendencia estructural evidente, sino de controlar la exposición a los activos más demandados y buscar valor donde el mercado ha dejado de mirar, porque el riesgo del rebaño no está en seguir una tendencia acertada, sino en hacerlo todos al mismo tiempo, pagando cualquier precio por ella.