La filosofía del proyecto se esconde en su propio nombre, que se convierte en una verdadera declaración de intenciones y es que Limanta nace de la unión de Lima y Manta, dos territorios vinculados al mar, al producto y a culturas gastronómicas llenas de matices. De este modo, Limanta continúa consolidándose en Madrid con el objetivo de demostrar que la cocina peruana es mucho más que ceviche, aunque este plato ocupe siempre un lugar protagonista en una carta, que se adentra también en recetas criollas, elaboraciones populares y fusiones nacidas de la historia multicultural de Perú.
Nuestra visita a Limanta comenzó descubriéndonos su seductora coctelería de autor de la mano de un exótico pisco sour de maracuyá que llega a la mesa con esa espuma golosa que suaviza el punto ácido del clásico limeño y lo convierte en peligrosamente adictivo. También merece la pena probar el Bachiche, un cóctel que esconde tras su nombre una bonita historia y es que Bachiche es como se llamó en Lima a los inmigrantes italianos que desembarcaron en el Callao y acabaron colándose en las despensas peruanas. Por eso, este trago elaborado con vodka, aperol y vodka de mandarina nos demuestra que aquí Perú se entiende como un bonito cruce de caminos.
Las yucas bravas que tomamos a modo de entrante se convierten en la declaración de principios más divertida de la casa, porque en este caso han cogido la tapa más madrileña que existe y han cambiado la patata por yuca, que resulta más melosa por dentro y más crujiente por fuera. El resultado son unas irresistibles yuquitas fritas que acompañan con salsa brava y salsa cevichera caseras que se convierten en el mejor comienzo posible.
En el apartado de los ceviches, probamos el chalaco que elaboran con pescado en su punto, una deliciosa leche de tigre y esa guarnición canónica de choclo, camote y cancha que equilibra el ácido. Aquí sale contundente, sin timideces cítricas y sin cortes de pescado que se deshagan, porque si hay que pedir un solo plato para saber si un peruano sabe lo que hace, es este y en Limanta lo hacen fenomenal.
Continuamos la velada con un riquísimo arroz chaufa especial que preparan con mariscos, pollo y ternera. Un plato nacido de la inmigración cantonesa que preparan al wok y que disfrutamos de principio a fin, antes de terminar con su emblemático lomo saltado. Un plato criollo por sabor, chifa por técnica y español por herencia, con la carne salteada al fuego, la cebolla y el tomate en su punto justo y la doble guarnición de patatas fritas y de arroz blanco, que a los ortodoxos del carbohidrato les parecerá excesiva y a todos los demás, nos complace plenamente.
La propuesta gastronómica de Limanta no busca reproducir las recetas tradicionales de manera rígida, sino actualizar la cocina peruana para hacerla más cercana y presentarla con un lenguaje contemporáneo sin desdibujar su esencia.
Por eso y para conseguirlo, el restaurante trabaja con productos frescos, sostenibles y de procedencia peruana siempre que la elaboración lo requiere. Los platos mantienen además un importante componente artesanal y se preparan al momento, algo especialmente relevante cuando se trata de pescados, mariscos y ceviches.
Limanta se convierte así en una pequeña escapada gastronómica al otro lado del Atlántico sin salir de Madrid. Un encantador restaurante, que sin duda hará las delicias de los amantes de la gastronomía peruana. ¿Aún no lo conocéis?
Limanta Fuenlabrada
Dirección: Calle de Portugal, 37.
28943 Fuenlabrada, Madrid
Teléfono: 611 93 78 56
Ticket medio: entre 20€ y 30 €
Menú del día: 13,90€
Menú ejecutivo: 18,90€
Web: limantarestaurante.com