• Es importante saber cuándo repostar, no hagas viajes a “adrede” a la gasolinera, planifícalos en tu ruta, de camino al destino.
• Con temperaturas más bajas, la gasolina es más densa y concentrada, por lo que entrará más en el depósito.
• Aprieta la manguera suavemente y al terminar, sacúdela antes de sacarla para aprovechar el combustible sobrante.
• Una de las cosas más importantes, es intentar mantener siempre el depósito lleno por encima de la mitad. Además, circular con la reserva puede dañar al motor y otros componentes.
• Al arrancar, intenta no pisar el acelerador y cambiar a la segunda marcha lo antes posible.
• Una conducción brusca aumenta el gasto de combustible. En cambio, una conducción eficiente ahorra significativamente el consumo, por eso, intenta no dar frenazos ni acelerones, circula con marchas largas y no cambies innecesariamente.
• La presión de los neumáticos también influye, revisa que estén al nivel recomendado. Si tu coche tiene baca y no la usas, desmóntala, porque añade resistencia y peso.
• Actualmente hay muchas aplicaciones móviles gratuitas que te ayudan a encontrar la gasolinera más barata y se nota bastante en el ahorro.
• Por último, el estado de ánimo también influye, aunque parezca increíble. Conducir relajado y sin nervios consume menos que con estrés o prisas.
Todos estos factores pueden ahorrar hasta un 15% de combustible y beneficiar al Medio Ambiente con la reducción de CO2. Ponte manos a la obra e incorpora poco a poco estos pequeños trucos a tu rutina habitual.
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