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LA ATALAYA DE ELDA

Dixie, Pixie & Brexit

Dixie, Pixie & Brexit
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· Por Vicente Vera

By Vicente Vera Esteve
sábado 13 de agosto de 2016, 07:37h
Se acerca el momento de las vacaciones y continuamos con la sombra de la duda en cuanto a un ansiado gobierno como lo tiene todo el mundo. Pero entonces predominan las sillas o son los programas de gobierno lo que no acaba de concretarse. Yo creo que no hay ya adjetivos o apelativos para definir o motejar esta asfixiante situación que venimos arrastrando desde 2015. Podemos calificarlo de inaudito, increíble, inaguantable, insoportable, insostenible, pueden elegir el que más os guste o incluso agregar alguno más, así manejamos el Diccionario de la Real Academia Española.

Es obvio que mantener un Gobierno en funciones no es en absoluto perjudicial para la estabilidad democrática de una nación, mientras quede activado el piloto automático la nave felliniana va y viene aunque sea girando sobre si misma sin avanzar ni progresar ni un ápice. Estamos viendo a nuestro alrededor que el mundo políticamente está un pelín convulso y revuelto. Ya nos vamos acostumbrando a esos telediarios monopolizados por los suicidas yihadistas y los lobos solitarios que deambulan por cualquier país del planeta causando violencia y muerte.

Este fenómeno terrorista se ha apoderado de nuestras ciudades y barrios, y cualquier hora es buena para autoinmolarse y crear más destrucción física y moral. Y ante este panorama tan desolador me pregunto si es tan difícil y complejo frenar en seco esta cadena de sucesos sangrientos.¿ No hay diplomacia en el mundo, en Oriente y Occidente que promueva el cese de estas deliberadas acciones asesinas o que procuren establecer negociaciones para conseguir una convivencia más pacífica y menos agresiva, militar y dialécticamente hablando? Si como nos dicen los politólogos y sesudos analistas hoy estamos absolutamente interconectados por las redes sociales y los dispositivos móviles, no sería tan complicado rezar y orar todos por un mismo y único objetivo: la paz mundial y un nuevo orden económico mundial.

Es fácil pensar al hilo de esta profunda reflexión si realmente hay algunas fuerzas muy poderosas y oligárquicas, y maquiavélicas que están detrás de este terrorismo globalizado que nos mantiene ya en vilo y en alerta permanente. Se podría pensar en intereses espurios generados por los grandes negocios y beneficios ocasionados por la industria militar europea y americana o incluso por los beneficios extraordinarios que generan el trafico naviero del petróleo que se origina en tierras mediterráneas, quizá sea todo fruto de una reorganización geopolítica donde se está librando una guerra entre lideres políticos para dominar ese trafico de petróleo que tantos quebraderos de cabeza viene ocasionando a nuestra civilización desde hace ya algún tiempo. Cabe recordar los periodos de control del mercado, regulando la oferta a su placer y asfixiando a las economías más dependientes de este oro negro.

Ahora es otro modelo de producción y distribución de este insumo tan necesario para Occidente. Alguien está moviendo ficha en el tablero de la diplomacia y política internacional. Una vez hecha esta valoración puedo pensar que si nadie se pone de acuerdo en cuestiones de mayor enjundia, por qué preocuparse por una situación como la de España en la que básicamente tres fuerzas políticas son incapaces de resolver un acuerdo político de investidura que permita la gobernabilidad de este gran país, sobre todo ahora en verano que nos visitan millones de turistas de todo el mundo, por algo será.

Dejo en este punto la coyuntura internacional y prefiero divertirme con los gratos recuerdos televisivos de mi infancia. Todos aquellos que pertenezcan a la generación del 50 habrán disfrutado de aquellas sesiones de dibujos animados protagonizadas por los inolvidables Tom & Jerry, Los Picapiedra, etc. pero también se nos ofrecía una tercera alternativa, la de esos dos ratoncitos tan educados y elegantes que nos sorprendía con esas voces que nos resultaban tan diferentes a lo que oíamos en casa a y en la escuela, hablo de Dixie, Pixie y el gato Mr. Jinks.

Más tarde supimos que era todo cuestión del doblaje de aquellos personajillos, y no me olvido del gato Jinks color anaranjado y con un gracioso acento andaluz, diciendo aquello de “mu rezalao” y también aquello de “¡mizerable roedore!”. Si que recuerdo que estos ratones si hablaban aunque con acento mexicano y cubano, pero de manera muy educada. En el caso que nos ocupa de revisar un poco la coyuntura o el lío organizado por los británicos respecto a su decisión de abandonar la Unión Europea en un plazo de dos años, no cabe duda que estableciendo un símil metafórico se podría presentar una mini serie de dibujos con Dixie,Pixie y el gato Jinks,tratando de explicar a los europeos del continente su irreversible decisión de abandonar el mercado común, siendo el gato el equivalente a la señora Merkel enfurecida por tamaña decisión fruto de la irresponsabilidad de los conservadores de Cameron.

La política mal gestionada tiene como resultado estas decisiones a veces trágicas y que no tienen vuelta atrás. Ahora estamos expectantes con el Sr. Trump ante las elecciones presidenciales el próximo noviembre, como decía más arriba estamos asistiendo a una transformación social y política dentro de los países del G-20, todo influye: mala gestión pública, más desigualdad social, no coger el toro por los cuernos para evitar perder elecciones, etc. Sigue el problema de la inflación en España, no reacciona el mercado ante las diversas acciones de política monetaria desde el BCE. Continuamos instalados en un recalcitrante estado deflacionario. Un gobierno en funciones sin perspectivas de cambio a corto plazo y una deflación irritante. Un combinado explosivo y nada veraniego.

Ya veremos por dónde sale el sol. Toda esa panoplia de situaciones crea inestabilidad en la economía, mayor desconfianza en los mercados, las bolsas están a la expectativa y se mueven por impulsos eléctricos muy rápidos, muy volátiles. Yo continuaré divirtiéndome con Dixie, Pixie y el gato naranja. Termino con una reflexión que hace el grandioso doctor Oliver Sacks (1933-2015), neurólogo y escritor británico, en su preciosa biografía En Movimiento, respecto a una digresión económica de su amigo Larry “Dijo que el oro era la única posesión en la que podía confiar en un momento inestable; las acciones, los bonos, las tierras, el arte, todo podía perder su valor de la noche a la mañana, pero el oro (elemento 79 en la tabla periódica) siempre conservaba su valor.” Cambiamos la atalaya por el mar y nos vemos pronto.. Gracias por seguir esta columna.

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