1. Pago aplazado por defectoMuchas tarjetas de crédito llevan la modalidad de pago aplazado predeterminada, lo que significa que a menos que el titular la cambie antes de usarla, las compras que realice se fraccionarán en cuotas mensuales con los correspondientes intereses. Es importante preguntar cuál es la modalidad de pago que lleva incorporada la tarjeta por defecto y cambiarla por la que más nos interese, sobre todo porque en muchas ocasiones la opción que viene de “fábrica” es el pago aplazado con cuota mínima mensual, lo que se traduciría en alargar el abono de las compras excesivamente y acabar pagando más intereses de lo esperado.
2. Tipo de interés elevadoNo siempre resulta fácil encontrar en los folletos promocionales el tipo de interés de las tarjetas, un aspecto muy importante que determinará cuán caro será fraccionar una compra con el “plástico”. Lo ideal es que el TIN sea lo más reducido posible y que las deudas se abonen en el menor tiempo posible. En julio, el tipo medio de las tarjetas de crédito era de alrededor del 21 %, sin embargo se pueden
encontrar tarjetas desde el 9 % de interés si se compara entre toda la oferta del mercado.
3. Comisiones por sacar dineroLas tarjetas de crédito, a diferencia de las de débito, permiten a su titular utilizar unos fondos que no son suyos con el compromiso de devolverlos en el plazo pactado junto con los intereses que correspondan. Esto afecta también a las extracciones de efectivo: si se saca dinero de un cajero automático, en realidad se está retirando una parte del importe de la línea de crédito que posteriormente se tendrá que devolver y, además, se tendrá que pagar una comisión por sacar dinero a crédito (que puede superar el 3 %) y si se usa un cajero que no pertenece a la entidad, otra comisión extra (que puede llegar a ser de hasta 2 euros).
4. Seguros gratuitos que posiblemente no conocíasLas tarjetas de crédito son las reinas de los seguros. Sin embargo, muchos de sus titulares los desconocen. ¿La razón? La banca apenas ofrece información sobre las pólizas gratuitas que acompañan a sus tarjetas y, además, como son las entidades las que pagan las primas, el cliente suele desconocer las coberturas a las que tiene derecho. Por lo general, las tarjetas de crédito suelen incorporar seguros de asistencia y accidentes en viajes, y de protección de compras, dos pólizas que pueden ser muy útiles, por ejemplo, al comprar por Internet o en caso de accidente en el extranjero.
5. En caso de cancelación, tienes derecho a la devolución de la cuota
El artículo 21 de la Ley 16/2009 de Servicios de Pago establece que cuando un servicio de pago incurra en gastos periódicos, el cliente solo tendrá que abonar la parte proporcional hasta que resuelva el contrato y, añade que, “cuando dichas comisiones se hayan pagado por anticipado, se reembolsarán de manera proporcional”. Es decir, que si hemos pagado una comisión de mantenimiento anual por nuestra tarjeta y antes de que finalice el plazo la cancelamos, la entidad deberá reembolsar la cantidad correspondiente al plazo que medie entre la fecha de resolución del contrato y la fecha final del plazo.