El abandono de residuos o la inadecuada gestión de éstos tiene un impacto negativo que puede provocar la contaminación del agua, del suelo o del aire, algo que podría contribuir al cambio climático o afectar a los ecosistemas, lo que avivaría graves problemas para la salud humana . Por el contrario, si se procede al correcto tratamiento de los residuos, éstos se convertirían en recursos útiles para favorecer el ahorro de materias primas y el desarrollo sostenible. Por tanto, es necesario que cada empresa lleve una buena separación y gestión de la basura que genere.
Es importante conocer la clasificación de los diferentes tipos de desechos que existen antes de elegir los contenedores de basura adecuados donde se tirarán. Según su composición, los residuos pueden ser orgánicos (alimentos putrescibles, papel y cartón, madera, etc.) o inorgánicos (plásticos, vidrio, metales, cenizas, etc.). Según su origen, se consideran comerciales los generados por la actividad del comercio en servicios de restauración, oficinas, mercados u otras empresas del sector. Por su parte, los residuos industriales son los que resultan de los procesos de fabricación, transformación o mantenimiento de la actividad industrial.
Todos estos, que tienen una amplia variedad, deben ser depositados en diferentes contenedores. El contenedor gris con tapa naranja es aquel donde se deben tirar los restos de alimentos, calzados, videos, servilletas o papeles manchados o plastificados. Asimismo, cuando haya dudas sobre cualquier otro residuo, también se depositará en este contenedor. El contenedor amarillo es el dirigido a los envases de plástico, metálicos o bricks. Por su parte, el papel y el cartón que no tengan manchas, precintos, adhesivos o grapas se tirarán en el contenedor azul. La botellas o tarros de vidrio se depositarán en el contenedor verde, siempre que no lleven tapas o tapones.
Otro tipo de contenedores muy utilizados en empresas y fábricas son los de chapa de acero. Éstos suelen tener una altura de 670 mm y un diámetro de 330 mm, lo que soporta una capacidad de 50 litros. Se puede emplear tanto para interiores como exteriores, ya que tiene tapa. Para residuos que contienen aceite es imprescindible tener un recipiente ignífugo con tapa de cierre hermético, lo que asegura que sea extremadamente robusto y duradero. Su altura suele ser bastante más grande, superando los 1000 mm, es decir, que cabrían unos 240 litros. Ambos contenedores están fabricados de chapa de acero galvanizado al horno.