En el libro El delirio nihilista: un ensayo sobre los totalitarismos, nacionalismos y populismo —prologado por el filósofo Fernando Savater y presentado por él mismo en la Universidad Rey Juan Carlos el 19 de marzo— más de una docena de investigadores de diferentes disciplinas y nacionalidades analizan y advierten de todas las formas de nihilismo existentes: nazismo, fascismo, comunismo, nacionalismos, populismos y yihadismo. Y lo hacen desde la objetividad, sin caer en los clásicos tópicos de suavizar sus críticas si los totalitarismos o los populismos se inclinan hacia la izquierda. De hecho se dedica dos capítulos a los marxismos: Gabriel Alonso y Victoria Atlas Prilutsky escriben “El marxismo comunista: una utopía nihilista y totalitaria”, y el chileno Mauricio Rojas (exdiputado del Partido Liberal sueco) “El totalitarismo leninista”.
El capítulo de Gonzalo Sichar (diputado provincial de Ciudadanos) —“Nacionalismo: el autoritarismo disfrazado”— incluye a los nacionalismos como parte de las tendencias liberticidas. Es profuso en ejemplos que acercan los nacionalismos al fascismo y alerta de los nacionalismos “moderados”, a los que sitúa en fases incipientes del único rostro de los nacionalismos. Viendo estas semejanzas después de haber leído los capítulos previos —de Fernando Navarro García, Sara Núñez de Prado, Roberto Muñoz Bolaños y Rosa Sala Rose— sobre la perversidad del nazismo y fascismo, es como para echarse a temblar. Y eso que los autores no homogenizan a todos los liberticidas e insisten en diferenciar los totalitarismos de los autoritarismos.
La dedicación al nacionalismo tiene un broche de oro con el testimonio del exparlamentario de UPYD Gorka Maneiro con un capítulo dedicado al después del terrorismo.
Entre estos regímenes que coartan las libertades por supuesto que incluyen al yihadismo y al islamismo y lo hace Raad Salam, autor que lo ha sufrido de cerca, pues es iraquí cristiano caldeo.
Como colofón, el libro acaba hablando de medicina y arte en los totalitarismos. Algunos torturan con presencia médica para evitar muertes y seguir torturando, otros torturan hasta la muerte y después van a por otro prisionero.