Su nombre nos evoca un trago fresco, casi gélido, que calma la sed en mitad de una intensa jornada deportiva y ayuda a reponer fuerzas. Se presenta en dos sabores muy apetecibles: Citrus (con un chispeante toque cítrico) y Blue (más sutil y fresco) que ahora estrenan formato: la lata.
Sus creadores han elegido este nuevo envase dentro del marco de su compromiso con la sostenibilidad. Y es que en España se reciclan el 87% de las latas frente al 57% del PET y el 43 % del tetrabrick. Además de ayudar al medioambiente, se consigue un producto que enfría más rápido, que tiene una fecha de caducidad mayor y que ya que no tiene ni oxígeno ni luz se conserva mejor. A esto hay que sumar que se ha elegido una medida de 330 ml, una monodosis que supone la cantidad de ingesta perfecta para un deportista.
Glacia se produce y envasa en Asturias y, además, cabe destacar que al contrario que sucede con otras bebidas isotónicas está elaborada con agua mineral (en este caso, natural asturiana), y aporta elementos fundamentales para que los músculos y huesos se mantengan en condiciones óptimas: entre ellos el calcio, sodio, magnesio y potasio.
La cuidada fórmula de Glacia también incluye hidratos de carbono, que hacen que los niveles de glucosa en sangre permanezcan estables, evitando la fatiga y optimizando el rendimiento físico. ¡Y además ayuda a tener menos agujetas al día siguiente!
Por eso es ideal para quienes adoran correr al amanecer; pero también para los que prefieren echar un partido de fútbol al caer la tarde; o para aquellos que al boxear golpean todos sus miedos y frustraciones.
Los habrá que se queden con el sabor intenso de Citrus y quienes escojan la frescura de Blue, pero todos elegirán Glacia, la revolución deportiva más sabrosa, perfecta para compensar los excesos navideños.
Glacia se puede comprar a través del email
[email protected] y recibir cómodamente en casa, y su precio es realmente atractivo: 0,53€ por lata (bandeja de 24 latas).