La acción de Tesla cerró ayer a 195, 49 dólares cuando el 13 de diciembre cotizaba a 376,79 dólares. Tesla genera tanta expectación que todo a su alrededor se convierte en fenómeno de masas. Para bien o para mal. En las últimas semanas, se acumulan las malas noticias alrededor de la marca de vehículos eléctricos que pilota Elon Musk.
Ese ruido negativo ha hecho que la acción se desplome en el parqué de Wall Street en lo que va de año. Si el 13 de diciembre de 2018 la cotización superaba los 376 dólares, ayer cerró a 195 dólares, lo que supone una pérdida de valor del 48%. Y eso a pesar de que ayer, el valor repuntó en el parqué neoyorkino un 1,43% y que para hoy, salvo nuevas malas noticias se espera que permanezca estable, según los analistas de Bloomberg. No hay que olvidar que Musk cuenta con más de 23 millones de acciones, cuyo valor se ha reducido a la mitad.
Pero ¿qué ha pasado si incluso el Tesla Model 3 ha llegado a ser líder de su segmento en ventas en Europa? Pues la eterna historia de una empresa que desde su fundación, allá por 2003, ha sido clave en la elevación a los altares del vehículo eléctrico, pero que no ha sido capaz de dar un dólar de beneficio ningún año.