El caos se apropia de las vidas de pasajeros y familias enteras cada vez que hay vacaciones de algún tipo, ya sea en Navidad, Semana Santa o, como ahora, las esperadas vacaciones de verano. Los sindicatos tienden a convocar sus huelgas, de manera inaceptable, con la coincidencia de estas fechas festivas, esperando que el chantaje psicológico de la situación contribuya a una resolución más favorable a sus intereses. Destaca que las huelgas que tienen que ver con el transporte público, especialmenmte ferroviario y aéreo, da la casualidad que siempre se convocan en periodos vacacionales. Pocas veces en meses anodinos como Febrero o Noviembre. El caso es que la huelga de Renfe deja miles de pasajeros afectados en plena operación salida. Renfe se cura en salud y ha cancelado 1.152 trenes (477 de media distancia, 230 de AVE y larga distancia y 445 de mercancías) debido a los cuatro días de paros convocados por CGT para el 31 de julio, 14 de agosto, 30 de agosto y 1 de septiembre. En su decisión ha tenido en cuenta los servicios mínimos decretados por el Ministerio de Fomento.
En concreto, se han fijado unos servicios mínimos de un 75% como máximo en las horas punta de Cercanías y del 50 % para las horas valle. Además, el decreto de servicios mínimos ha fijado un 65% de operación en los trenes de media distancia, un 78% en alta velocidad-larga distancia y un 25% en trenes de mercancías.