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LA CRISIS DEL COVID-19

Escupir hacia arriba

Escupir hacia arriba

· Por José Miguel Contreras, Socio de Morison ACPM

sábado 28 de marzo de 2020, 10:21h
Actualizado el: 31/03/2020 16:59h

La economía española ya tiene el reto, superar la crisis derivada de la crisis sanitaria. Es de esperar que la gestión de esa segunda parte de la crisis esté mejor llevada que la primera, tanto en tiempo como en fondo y forma. La crisis económica se va a desarrollar a partir de una economía que, aun sufriendo una ralentización por nuestras “alegrías políticas”, tenía un indicador de crecimiento correcto, por tanto, la variación de esas previsiones en situación de normalidad se haN visto truncadas por el dichoso “bichito”.

La amenaza principal para nuestra economía es caer en un “invierno económico” imprevisible porque si alguien diseña un escenario peor que la Crisis del 1929 o su dimensión puede ser muy superior a la crisis del 2008, no le podríamos decir que es erróneo porque cualquier escenario es posible.

Ahora bien, ¿cuáles pueden ser las claves de esta crisis?

  • Por un lado, es necesario que se mantenga el nivel de consumo (cuando todos empecemos a hacer una vida normal)
  • Por otro lado, mantener la liquidez de las empresas

Ambas medidas están en manos del Estado, por lo que es lo mismo que decir que estas medidas deben ser decididas por el Gobierno (la Política) e implementadas por la Administración del Estado (Los funcionarios).

Las medidas no son tan difíciles de entender ni son tan difíciles de aplicar.

La capacidad de consumo de los ciudadanos consiste en dejar suficiente liquidez en manos de los consumidores (que somos todos), esto el estado lo puede hacer con una política de tipos de gravamen y sobre todo de retenciones, ya que lo que se necesita es una liquidez de “choque” en lo que queda de año (si Dios quiere). Y no tanto (esperemos) para la futura declaración de renta del ejercicio 2020 a efectuar en el 2021.

La liquidez del Sistema empresarial se debe hacer, tal como ya está indicando, mediante la inyección por parte del propio Estado de liquidez suficiente para:

Financiar el periodo marzo/mayo de escasa o nula actividad y por tanto sin generación de flujos de caja por parte de las empresas y con la producción de pérdidas debido a que los gastos no han sido posible eliminarlos en el mismo importe que han descendido los ingresos, eso hay que financiarlo, ¿Quién puede financiarlo?, Solo el Estado ya que es el único que puede endeudarse, mejor dicho, endeudarnos, de forma suficiente como para soportar el periodo de crisis.

Problema a la vista: Ni los políticos ni los funcionarios entiende la idiosincrasia de las empresas y mucho menos de las pequeñas y medianas empresas, si no intervienen las organizaciones empresariales en el proceso de financiación, podría asegurar que tenemos problema servido, la gestión del tema aplazamiento ya es un anuncio de la incapacidad de entender lo que es una empresa por parte del funcionariado que al final se debe de remitir a las disposiciones y reglamentos, si se desempolvaran las viejas Juntas de Evaluación Global para este tema no sería una mala idea.

Ahora bien, todo esto muy bien, ya podremos identificar a los culpables si no funcionan esas medidas.

Pero no olvidemos que la gestión de las empresas las tenemos los empresarios y por tanto la buena o mala gestión por parte de los empresarios en cada una de sus empresas también influirá y de forma no poco importante en el salir pronto y bien de este pozo.

Ya se han sentido los primeros movimientos de cancelación de contratos, notificaciones de que no se podrán efectuar los pagos en tiempo y forma establecidos, los despidos acogen personas que no sería necesario efectuar el despido, precios a la baja etc.

Si esas medidas están dirigidas por el oportunismo, petición de bajada de alquileres, por ejemplo, yo me pregunto, ¿por qué bajar el alquiler y no bajar el importe a pagar en el periodo especial y negociar el importe aplazado?, el primero afecta directamente al nivel de actividad de la economía del país, pues un descenso del nivel de ingresos si se hiciera generalizado, produciría un descenso automático del PIB por lo que empezaríamos nosotros mismos a “escupir hacia arriba” ya que el valor agregado producido bajaría de forma automática y supongo que no debo de explicar qué significa un descenso del PIB de dos dígitos cuando todo el mundo se preocupa por una variación de décimas, lo que esté en manos de los empresarios debemos de gestionarlo adecuadamente y que nuestra medidas no sean fruto del pánico ni de la picaresca.

La gestión de nuestros gastos y pagos debe de estar dirigida a paliar los efectos de la crisis sanitaria, no a sacar ventajas para el futuro aprovechando la situación actual, los aplazamientos de pagos deben de estar fundamentados en las necesidades financieras no en el acopio de recursos líquidos, y deben de durar el tiempo en que llegan la financiación de tesorería del Estado, luego, tratemos todos de normalizar la vida económica de todos.

No olvidemos que salir de esta crisis está en manos de políticos, funcionarios, incontrolables si no tienen el sentido común de buscar apoyo en las organizaciones empresariales, pero también está en nuestras manos, y de la buena o mala gestión que hagamos todos los empresarios no podemos echar la culpa a nadie.

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