Si además se suma el aumento de la deuda pública, que según las previsiones podría acercarse al 120%, España podría volver a colocar su endeudamiento total, sumando el de familias, empresas y Administraciones, en niveles cercanos al de la crisis financiera. Se rozaría el 270% del PIB. Aun así, la economía debería rebotar el año que viene y reducir significativamente el coeficiente de endeudamiento sobre PIB.
Además, los tipos bajos y la política del BCE están para quedarse durante tiempo y aliviar la carga de la deuda. Pero en cualquier caso las cifras subrayan el enorme problema de deuda al que se enfrenta la economía española, máxime cuando una parte importante está en manos extranjeras que tienen que refinanciarla. Y en algún momento el BCE tendrá que pisar el freno a las compras de deuda.
En todo caso, ese será el problema a medio plazo. Ahora la preocupación más inmediata para las autoridades es la deuda empresarial.