Han mostrado un efecto positivo en el estado psicológico y emocional de los participantes la existencia de un protocolo COVID-19 y sobre todo la posibilidad de conciliación familiar ante cualquier circunstancia relacionada con la pandemia.
Aquellos trabajadores que no han tenido esta posibilidad son los que puntúan más alto en incertidumbre laboral. La diferencia es especialmente significativa cuando hablamos de síntomas de ansiedad y depresión, con valores sensiblemente superiores a los hallados en otras variables.
Los trabajadores que tienen opción de trabajar en remoto son los que mostraron una menor incertidumbre en relación a sus condiciones laborales y a la posibilidad de mantener su puesto de trabajo. Sin embargo, fueron estos mismos trabajadores los que dijeron tener niveles más altos de preocupación por la Covid-19 y los que puntuaron más en ansiedad generalizada y sintomatología depresiva.
Son los trabajadores que se desplazan a su centro de trabajo en trasporte público los que tienen una mayor ansiedad y preocupación actual por el Covid-19.
Por otra parte, los niveles de ansiedad y preocupación, síntomas de ansiedad generalizada y síntomas relacionados con depresión son superiores en los trabajadores que manifiestan no tener un espacio de distancia suficiente de acuerdo con la normativa (1,5 metros). Igualmente, los que emplean los comedores o zonas comunes habilitadas para las comidas son los que tienen puntuaciones más altas en sintomatología de ansiedad generalizada y depresión por la situación Covid-19, aunque se trata de diferencias muy pequeñas.
Por generaciones, el estudio revela niveles superiores de incertidumbre asociada al trabajo, ansiedad y depresión en los participantes más jóvenes, mientras que son los Baby Boomers los que muestran más ansiedad y preocupación por la pandemia. Este resultado puede relacionarse con el nivel de amenaza percibida en función de la edad; es decir, son las personas mayores las que muestran una mayor severidad en los síntomas y una mayor tasa de mortalidad por infección por Covid-19.
En la Generación Z, tanto los hombres como las mujeres, muestran niveles más altos de incertidumbre laboral que los de las demás generaciones. Se trata del grupo de participantes más jóvenes y con una mayor precariedad laboral.