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EVENTOS CLIMÁTICOS SIN PRECEDENTES

Andrea Zanon y las tendencias climáticas en 2022: cuatro escenarios destacados

Andrea Zanon sobre las tendencias climáticas del 2022.
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Andrea Zanon sobre las tendencias climáticas del 2022.

· En 2021 vivimos eventos climáticos devastadores sin precedentes

viernes 21 de enero de 2022, 19:08h

Estos eventos causaron miles de muertes y miles de millones de dólares en pérdidas económicas. Estos desastres son la prueba de lo poco que hemos hecho para desarrollar resiliencia económica y social a largo plazo, sobre todo en las ciudades. Uno de los desastres más costosos de 2021 fue la congelada en Texas que afectó al estado del 10 al 19 de febrero de 2021. Según el Consejo de Confiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT), el frente frío causó 195 mil millones de dólares en daños y pérdidas. Más del 90% de estas pérdidas se podrían haber evitado con medidas básicas de prevención.

Andrea Zanon, experto global en ESG, afirma que: “Esto se llama invertir en resiliencia y prevención proactiva. Por cada dólar invertido en prevención, podríamos ahorrar al menos 20 dólares en la gestión de emergencias, ya que la prevención suele costar mucho menos que la gestión reactiva, que es la que todos los gobiernos usan.”

Los desastres climáticos causarán más daños y pérdidas en 2022

Los desastres naturales se han duplicado a nivel mundial durante los últimos treinta años (Banco Mundial), y en algunas regiones como Oriente Medio se han triplicado. Ahora están ocurriendo en regiones geográficas que normalmente no se ven afectadas por desastres y, por lo tanto, las víctimas de estos están menos preparadas para absorber los impactos que causan.

Solo para dar un ejemplo, en las navidades de 2021 ocurrieron dos mega incendios en Colorado (USA) y en Canadá donde en esa época del año solemos tener tormentas de nieve, y no incendios agravados por la sequía. En 2020, hubo “desastres climáticos con daños y pérdidas de 22 mil millones de dólares” en los Estados Unidos (según lo documentado por NOOA), costando a la economía Norteamericana aproximadamente el 1% del PIB (aproximadamente $200 mil millones).

Si contabilizamos todos los desastres y los costos directos e indirectos como se hizo en Texas, la pérdida sería mucho mayor. Andrea Zanon estima que los datos finales de 2021 serán peores y las pérdidas totales del PIB causadas por eventos climáticos podrían llegar al 3 % del PIB.

A nivel mundial, según Munich-Re (el Grupo Europeo de Reaseguros), las pérdidas monetarias globales en 2020 aumentaron un 26,5% en comparación con las pérdidas de 2019 y, según los datos actuales, en 2021 es probable que las pérdidas totales se hayan duplicado.

Para 2050, Swiss-Re estima que el clima podría causar pérdidas por valor de 23 billones de dólares en el PIB mundial (en 2020 el PIB mundial fue de 84,5 billones de dólares estadounidenses), lo que corresponde a entre un 11% y un 14% de la producción económica mundial por año. Dicho esto, Andrea Zanon considera que durante el 2022 habrá un aumento de frecuencia e intensidad de desastres naturales sobre todo en áreas urbanas y áreas que no suelen ser afectadas por desastres. El experto de ESG y de resiliencia estima que tanto Europacomo USA, Canadá y Australia podrían perder entre el 2-3% de su PIB debido a desastres en 2022.

Las sequías se agravarán en 2022 globalmente y causarán incendios más frecuentes

La sequía se suele infravalorar como desastre climático porque sus impactos son lentos y sólo medibles a largo plazo. Sin embargo, dado el creciente estrés hídrico en los Estados Unidos, vale la pena reflexionar sobre esta amenaza natural.

El oeste de EE. UU., por ejemplo, ha vivido una sequía extrema (en Inglés definida como Mega-Sequí) durante los últimos 10 años, y 2021 ha sido el peor en 500 años según la NASA. Por primera vez, más del 95% de la región sufre una sequía grave y potencialmente irreversible.

El estado de Arizona perdió aproximadamente el 20% del suministro de agua en el año 2021 debido al nivel extremadamente bajo de la cuenca de agua de Mead (uno de los depósitos de agua más grandes de los EE. UU.).

Para ser más específicos, el “precio a pagar del calentamiento global” en el sector del agua en los Estados Unidos sería uno de los más altos. Para 2025, la gestión del estrés hídrico en los EE.UU. costará alrededor de 200.000 millones de dólares (1,36% del PIB) por año. Para el 2100, abordar las necesidades de agua en los EE. UU costará aproximadamente $950 mil millones más por año debido al cambio climático. Estas mega-sequías empeorarán en todo el mundo y seguirán causando devastadores incendios forestales.

El incendio que ardió en la remota Siberia (uno de los lugares más fríos de la Tierra) fue más grande que todos los incendios del mundo juntos ocurridos en 2021. Este incendio forestal provocó emisiones de mil millones de gigatoneladas de CO2 en la atmósfera. Esto es mayor que las emisiones anuales de carbono de Alemania (el tercer exportador más grande del mundo).

Andrea Zanon estima que en 2022 tendremos más incendios forestales extremos y varios sucederán en áreas urbanas con pérdidas económicas incalculables.

Si esta tendencia continúa, será imposible mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 grados Celsius (en comparación con la época preindustrial).

La crisis climática es finalmente prioridad para todos

En noviembre de 2021 más de 100 jefes de estado participaron en la Cumbre Climática COP26 en Glasgow, Reino Unido. Esta era la reunión climática más importante desde el Acuerdo Climático de París en 2015.

Sin embargo, como se esperaba, la cumbre liderada por Naciones Unidas no logró mucho, y no consiguió los compromisos de reducir las emisiones a cero antes del 2050. Lo que sí consiguió la cumbre, como dice Andrea Zanon, ha sido “elevar la urgencia climática e impulsar hacia acciones coordinadas bajo marcos regulatorios para que todos puedan aportar, empezando por las corporaciones y los mercados de capitales.

El objetivo de emisión neta cero para eliminar las emisiones de carbono para 2050 se diluyó, ya que los países aún están luchando para recuperarse de la pandemia, con inflación del 5 al 7% y con precios de energía sin precedentes.

Esto hace que el carbón y otras fuentes de energía baratas sean atractivas para los países que están tratando de recuperarse de la pérdida económica de $8,5 billones del 2020.

A pesar del fracaso de la Cumbre Climática COP26, en general, se avecinan regulaciones para frenar las emisiones de carbono. Además el riesgo reputacional conducirá a más acciones corporativas en favor de la descarbonización y la inversión verde. La regulación climática también fomentará la desinversión de combustibles fósiles en 2022, creando más dolores de cabeza para las corporaciones de petróleo y gas.

Cuáles son las oportunidades y quienes jugarán un papel fundamental en 2022

La gobernanza ambiental y social (ESG) y el hidrógeno verde han surgido como dos temas importantes que recibirán un gran interés político y financiero en 2022.

ESG se ha expandido de manera muy rápida recientemente y la inversión sostenible ahora supera los $30 billones. ESG es un fuerte impulsor de creación de valor corporativo y una oportunidad tangible para los inversores.

Además, el coste y el riesgo percibidos de no actuar en función de los factores ESG son cada vez más difíciles de ignorar. Andrea Zanon considera que durante los próximos 5 años, ESG se convertirá en una prioridad máxima para los CEOs, los Consejos de Compañías y los Políticos, ya que impulsará el éxito competitivo e inclusivo a largo plazo. ESG será la forma más fácil para que tanto los políticos como las corporaciones jueguen un papel climático activo y puedan mostrar impactos positivos y tangibles.

En términos de hidrógeno verde, su versatilidad y “climate friendliness” lo hacen altamente competitivo y oportuno. Para escalar el hidrógeno verde, los costes deben reducirse a $2 / kg (el hidrógeno de fuentes renovables cuesta entre $6 y $12 por kg). Quizás una forma de llegar a estos precios, es acelerar la producción del hidrógeno azul (que cuesta 2,27 USD/kg) para preparar el camino hacia un futuro dominado por el hidrógeno verde.

Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos son los líderes en la producción de hidrógeno azul y están utilizando la tecnología Captura y Almacenamiento de Carbono (Carbon Capture Storage) reciclando dióxido de carbono para otros usos, cuando el hidrógeno se produce a partir de combustibles fósiles. Estos países están invirtiendo masivamente en hidrógeno azul para alcanzar sus objetivos de descarbonización rápida y transformar sus economías hacia la sostenibilidad y cero impacto al medio ambiente.

En conclusión, Andrea Zanon considera que si bien los desastres serán más frecuentes e intensos en todas partes en 20,22 con pérdidas económicas extremas, la comunidad internacional y el sector privado “se están poniendo las pilas para resolver la crisis climática”.

Los EE. UU. y la Unión Europea proporcionarán el marco legal, el liderazgo y el “capital semilla”, mientras que los países productores de petróleo del Golfo (en contra-tendencia de lo esperado) invertirán recursos masivos para acelerar la descarbonización, mientras ayudan a desarrollar un futuro energético más limpio.

(*) Andrea Zanon es asesor de Estrategia y Resiliencia Ambiental, Social y de Gobernanza (ESG) y experto en Sostenibilidad e Inversiones de impacto

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