Si ayer comenzábamos hablando del rally de la moneda única como consecuencia de un Powell más optimista de lo esperado, hoy lo hacemos mencionando la caída, casi simétrica, que ha experimentado tras una Lagarde menos agresiva de lo esperado. La decisión de tipos de interés de ayer del BCE, la última de la cola de los tres grandes bancos centrales, dejó un sabor agridulce en los operadores del euro. Si bien cumplió con las expectativas de la subida prevista, 50 puntos básicos llevando la tasa de depósito al actual 2,5%, y adelantó que seguirán cumpliendo con la orientación de diciembre en la decisión de marzo, lo que va a pasar después era una incógnita entonces y lo sigue siendo ahora. La posibilidad de un retorno al enfoque “reunión por reunión” y a depender de los datos parecía cada vez más clara a medida que la presidenta Lagarde, durante la rueda de prensa tras la reunión, iba repitiendo que, a partir de marzo, tendrían que “evaluar la trayectoria posterior de su política monetaria”. Sin embargo, no parece haber sido suficiente para convencer a los mercados sobre la determinación del BCE, causando una venta de euro que hizo caer al par un 0,85% que más tarde se recuperaría ligeramente con la reiteración de Lagarde de su intención de mantener los tipos en niveles “suficientemente restrictivos” y durante el tiempo que fuese necesario. Las perspectivas económicas adelantadas tampoco han aportado mucha nueva información, recalcando que el perfil de riesgo de la inflación es hoy más balanceado que en la última reunión de diciembre y poniendo el foco en los riesgos en una inflación subyacente incómodamente alta y de un mercado de trabajo demasiado rígido. Todo ello se ajusta a nuestra opinión de que el BCE pondrá fin a su ciclo de subidas en el segundo trimestre a un tipo terminal del 3,25% y a nuestras últimas previsiones sobre el EURUSD.
Tras las pérdidas del miércoles por la noche, el dólar recuperó terreno ayer, cuando los mercados de bonos interpretaron de la misma manera las últimas decisiones del Banco de Inglaterra y del Banco Central Europeo. Al igual que en la reunión de la Reserva Federal, la reacción de los mercados de renta fija a las dos reuniones de los bancos centrales del jueves fue bastante agresiva, lo que hizo que el dólar volviera a levantar cabeza. Con el dólar de nuevo preparado para pelear, podría empezar a dar algunas sorpresas al alza, ya que esta semana, ajetreada para los mercados, se completa hoy con la publicación de los datos de las nóminas no agrícolas de enero. Los indicios de que el mercado laboral sigue siendo tenso y de que las presiones salariales son algo persistentes, respaldarán el mensaje de la Fed de que un mayor endurecimiento está justificado, ayudando probablemente a estabilizar el dólar. Sin embargo, si el empleo neto y el salario medio por hora son más débiles, el dólar podría sufrir un duro golpe, sobre todo teniendo en cuenta el apetito de los operadores de renta fija por valorar el máximo de los rendimientos y el posterior periodo de relajación de la política monetaria.
La libra cayó un 1,23% tras la reunión del Banco de Inglaterra hasta su nivel más bajo frente al dólar en los últimos quince días. Si bien la decisión de una subida de 50 puntos básicos sobre los tipos, con una mayoría de 7 a 2, no fue en sí una sorpresa para los mercados, los comentarios que acompañaron al anuncio contenían varias sorpresas. El banco aprovechó la oportunidad para revisar a la baja sus previsiones de inflación, y al alza sus perspectivas de crecimiento, gracias a unos precios de la energía más favorables y a unas perspectivas más bajas para el tipo de interés bancario previsto por el mercado. Esto supuso una mejora sustancial de las perspectivas de la economía británica desde las últimas previsiones de noviembre. Pero no fue suficiente para sugerir que el Reino Unido evitaría la recesión este año. Las expectativas del mercado apuntan ahora a una última subida de 25 puntos básicos en la próxima reunión de marzo, antes de hacer una pausa para hacer balance, lo que sugiere un tipo terminal cada vez más próximo, del 4,25%. Esta mañana, el economista jefe del Banco de Inglaterra, Huw Pill, de nuevo se hizo eco del tono de los mensajes de ayer, en una entrevista con Times Radio, sugiriendo una gran confianza en que la inflación caería en la segunda mitad del año y que el Banco debería «evitar» hacer demasiado con los tipos, provocando una nueva venta de la libra en las primeras operaciones mientras los mercados seguían digiriendo esta postura política más relajada del Banco de Inglaterra.
La inercia más positiva para el MXN de la lectura más optimista de lo esperado de la declaración de Powell tras la decisión de tipos del miércoles todavía perdura a la apertura de la jornada de hoy. También lo hace para el BRL, alentado a mayores por el tono en línea dura adoptado el mismo día por el Banco Central de Brasil, que todavía descuenta riesgos al alza de un posible deterioro de los flujos de entrada de capitales al BRL ante unos tipos altos durante más tiempo o incluso ante posibles mayores subidas. De cara a la semana que viene, el calendario se presenta cargado de eventos interesantes para ambas economías. La publicación de las actas de esta última reunión del BCB el martes y la publicación del dato de inflación de enero el jueves ayudarán a los operadores del BRL a recalibrar sus posiciones. En el caso de México, la semana vendrá marcada por la primera decisión de tipos de interés del año de Banxico, para el que actualmente se descuenta una posible subida de 25 puntos básicos, siguiendo la estela de la Fed, el próximo jueves, justo después de la publicación de la inflación de enero, para la que se espera una ligera subida con respecto al 7,82% interanual de diciembre, coherente con los datos de inflación quincenales que hemos conocido la última semana.